Eau de sports, pour homme: Deporte femenino

CompartirPasion.com: Beso Gary Neville Paul Scholes

@LeivaJimenez aprovecha para dar un repaso a la situación del deporte femenino en comparación al masculino y cómo los medios lo cubren.

Aprovechando una inspiración pasajera después de bastantes días sin una mísera visita, he llegado a casa y me he puesto a escribir tan presto y veloz como la visita al baño después de un café y cigarro (muñeco de barro). Hasta las 19:32 no tenía ni idea de qué escribir, aunque tuviera a huevo el tema de la selección española y su tristeza de partido ante Croacia. Ese es otro tema por Dios, no me calentéis. Reflexionando todos estos días sobre lo acontecido en nuestro deporte reciente, tales como el pique de Márquez y Espargaró que terminó con el segundo en el suelo y acusaciones varias, el “repaso” de Nadal a Juan Mónaco con un parcial de 18 juegos a 0 nunca visto… que se dice pronto, y por supuesto, las últimas victorias de nuestra selección, que últimamente está generando más dudas que nuestra Prima de Riesgo. Pero excepto por la aportación de Sara Carbonero al deporte, ¿qué hay del deporte femenino? En lo que en el seguimiento de competiciones de élite se refiere, el deporte masculino está a la cabeza y a partir de aquí, podría surgir un eterno debate por los motivos que puedan hacer que su homólogo femenino no esté llegando al gran público. Espero que no surja ninguna feminista exacerbada y descontenta con el mundo en general, para discutirme una realidad objetiva como la que nos ocupa. La pregunta puede ser ¿es más rentable orientar el deporte de masas al público masculino a través de deportistas masculinos? Desde el punto de vista económico, el deporte masculino genera más beneficio actualmente, lo que hace que en estos tiempos sea bastante atractivo. Claro está que esto lleva a una menor inversión en la creación de figuras femeninas, lo que hace que nunca lleguen a conocerse al mundo, así como a gente que las siga, cerrando este círculo vicioso. Desde el punto de vista sociológico, estamos faltos de alegrías y buenas noticias, y parece ser que aferrarnos a estos logros deportivos hace que abrir un periódico por la mañana no sea el momento de frustración y resignación del día. Necesitamos celebrar, es cierto, sentirse perteneciente a un grupo unido. Desde este punto de vista sociológico, y aunque sea muy triste, mucha gente sigue un deporte de masas concreto, no por pasión, sino por el mero hecho de tener algo de que hablar un lunes por la mañana ante un café con los compañeros de trabajo (el que todavía lo tenga). Vaya a ser que me echen de mi puesto por no saber hablar de por qué Rooney estaba en la grada el otro día.

El paradigma de este seguimiento ocasional de deporte de masas lo tenemos en el ciclismo de Indurain y sus tours. Daba la sensación que si ibas a la piscina en el mes de julio eras un “looser”, y eso se demostraba según lo blanco que llegabas al mes de agosto. Cuanto más blanco, más molón. “Si, me he visto el tour, entrenamientos, contrarrelojes, vueltas de reconocimiento y el documental de “Marco Pantani, jo que tio”. Sin embargo, consiguió enganchar, aunque actualmente no sepas ni los equipos que se presentan este año ni quien va a despuntar. Hago el mismo comentario que para la feminista anterior: siempre habrá alguien que lo siga viéndolo, pero ya no es considerado de masas. Alguien seguramente preguntará en algún punto de este país si “Tete de la Course” llegará a ser el primero como todas las carreras anteriores.

Sin embargo el género masculino tiene un comportamiento un tanto raro en este sentido, ya que seguir a un tío en un deporte (o a un grupo de tíos en calzoncillos) no es más macho que echarle crema a un amigo en la espalda en pleno mes de agosto a las 3 de la tarde. Sin embargo, más de uno se ha ido con la espalda achicharrada, pero orgulloso de saber los comentarios en el vestuario francés antes del partido contra Raticulín del Norte.

Actualmente todos estos logros, por una razón o por otra, no los proporciona el deporte femenino, no generan beneficios, no hay inversión, y seguimos viendo como Nadal revienta a en tierra batida a quien se le pone por delante y Lorenzo con sus gafas negras al lado del tristón de Pedrosa. No nos engañemos, seguimos a Fernando Alonso por el calvo.

Sin más, no me imagino una discusión en una puerta de discoteca, discusión entre borrachos por supuesto:  “Joder, has visto como nadó esta tarde Gemma Mengual en sincronizada. Es la polla.” o “Buff, esta tarde juega el equipo femenino de balonmano. ¿lo vemos en mi casa? Pido unas pizzas y traed unas cervezas”.

No dudo que esto cambie en un futuro, pero por el momento, es lo que hay. Espero que no hayáis mirado Google para ver qué le pasó a Rooney.

Quejas, insultos, abrazos en Twitter @LeivaJimenez, y un saludo a “Tete de la Course”

@LeivaJimenez

Originario de tierra árida de fútbol, creo que mi principal aportación será la objetividad, ¿objetividad y racionalización en un portal que lleva incluido la palabra “Pasión” en su dominio? What the fuck! Pues sí, me he encomendado la ardua tarea de racionalizar la pasión, medir los decibelios de los vítores de ánimo, cuantificar las lágrimas en una derrota por litros y reirme de los enfados provocados por una debacle causado por la mala suerte en ataque. Convertirme en la antítesis de la razón de ser de este portal, la pasión. No me mueve la pasión desbocada, la pasión sin cabeza, y puedo incluso controlarla y ser frío en el planteamiento, llegando a racionalizarla. ¿Esto en que me convierte dentro de este proyecto? En alguien que no ve las cosas blancas o negras, blancas aunque le hayamos metido fuego, sino me considero con la virtud de que incluso puedo sacar el porcentaje de cada color que puede conformar el gris resultante mezcla de varios puntos de vista. Y no solamente de buscar un equilibrio entre dos puntos de vista, sino añadir un tercero igualmente planteable y discutible. Al provenir de tierra no futbolística, y como a mucha gente le pasará, nos acogemos a algún equipo mayoritario, en mi caso el Madrid. Pero como he dicho, sin que la pasión me ciegue, pero sin perderla de vista. Soy del Madrid siempre que haya cerveza y amigos. Al fin y al cabo lo que hizo Michel con Valderrama no fue movido por la pasión, y soy uno de los pocos que vio una táctica (no muy ortodoxa) de distracción en ataque, pero al fin y al cabo, formaría parte del mundo del fútbol.

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