La resaca del éxito de la Selección

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@javicanarion y la resaca del éxito

No sé si les pasa a ustedes, el sufrir las consecuencias después de agarrarse una borrachera de las que hacen afición, de esas que al desplomarte en la cama acabas preguntándote si será otoño, por la enorme castaña con la que has llegado. Al día siguiente, sobre todo si se ha dormido poco, hay tres cosas características que definen a la resaca atroz. La primera, levantarse con la lengua como la de un gatete. Como para lijar con ella los bancos de toda la Catedral de Burgos, las barandillas de los balcones del Palacio Real. Lo segundo es un dolor de cabeza constante, sintiéndose a veces incluso simultáneamente en varias partes del cerebro. La tercera ese ese indefinible estado anímico que oscila entre lo paranoico, lo desmemoriado y la pura mala leche.

Si hay un país experto en sufrir las consecuencias de una noche toledana, ese país es el nuestro. Debe ser que añoramos tanto esa bien conocida sensación nebulosa que tenemos querencia a ella, como los toros mansos la tienen a las tablas en la plaza. Por lo visto, nos sentimos como pez en el agua que imploramos según nos despertamos en unas condiciones que hasta un zombi añoraría. Deberíamos desterrar esa mala costumbre de tender hacia lo resacoso cuando la Selección juega un torneo de tanto calado.

Caballeros, señoritas, gentes de este país, lo que está jugando es la Copa de Europa de fútbol de naciones, no el Trofeo Naranjito de Lepe. En Polonia y en Ucrania se han reunido las mejores 16 selecciones del continente, en esta ocasión sin ninguna baja sensible (quizá Serbia). Está la flor y nata, lo más granado de los equipos nacionales de cada país, sin ausencias significativas. Cada nación ha llevado lo mejor que tiene, los 25 seres humanos que mejor juegan al fútbol de todo su territorio. No sé si esperábamos un paseo militar hacia el título, pero no recuerdo un Mundial ni una Eurocopa sin que ni uno solo de los equipos que la haya ganado lo hiciera sin bajarse de la guagua.

Los aficionados españoles parecen estar influidos por una especie de resaca tras la borrachera de éxito de la Selección en la Euro 2008 y el Mundial 2012, porque presentan todos los síntomas de un domingo cualquiera:
La afición es desmemoriada, pues parecen no recordar que en la Eurocopa pasamos momentos de mucho apuro. El gol de Villa a Suecia en el descuento nos permitió tener una última jornada tranquila, pero los Cuartos de final ante Italia fueron infartantes. Pasamos por penaltis cuando todo el país pensaba que nos íbamos a casa. No había forma de ganar a Italia en una tanda desde los once metros pero lo hicimos. No hemos sufrido nunca tanto en un partido, las semifinales al alcance. De hecho me atrevería a decir que Italia jugó ligeramente mejor que España. La final, la ganamos 1-0, un resultado que no daba precisamente lugar a festejos antes de los 90 minutos, y menos frente a Alemania.

Villa tras marcar el gol agónico a Paraguay

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En el Mundial sufrimos como perros. Mucho más que en la actual Eurocopa. El bofetón de Suiza nos hizo dudar a todos, no hay más que tirar de hemeroteca y ver las portadas de los diarios deportivos. Todos aludiendo a nuestra negra historia de las copas del Mundo. Contra Honduras jugamos un fútbol más pobre que contra Croacia la última jornada, y Chile fue, simplemente, mejor que nosotros en el enfrentamiento entre ambas selecciones, dando gracias a Dios que los chilenos se conformaron con perder 2-1 y pasar.

Portugal, Cristiano y las faltas al borde del área nos encogieron más de 70 minutos en Octavos, y pasamos 1-0. No recuerdo un agobio similar en mi vida al que pasé en los cuartos de final. Nunca vi a una selección defender tan intensamente durante tantos minutos como a Paraguay. Iker parando el penalti de Cardozo que siempre nos enviaba a casa. Fallando Alonso un penalti en la repetición, tras meterlo previamente. Hasta el gol de Villa fue el más agónico que recuerdo, tras tres palos. Alemania fue derrotada por sólamente 1-0, y no hace falta recordar que Holanda sólo dobló la rodilla en la segunda parte de la prórroga, tras disfrutar de las dos mejores ocasiones de la final.

Jesús Navas remachando a puerta

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Hemos arrasado en un partido a Irlanda. Hemos empatado con una selección italiana que siempre nos da pavor, y hemos vencido en el partido a vida o muerte para pasar de fase a una Croacia muy intensa defensivamente. Hemos sido mejor equipo que el contrario en cada partido, y nadie ha marcado más goles que nosotros. Hagamos un poco de memoria antes de criticar, por tanto. Porque como decía Laporta, no estamos tan mal, oiga.

Por eso mencioné la mala leche en estado resacoso. Parece que la gente tiene las escopetas cargadas contra la Selección nacional. A la mínima arrecian las críticas contra Del Bosque, un tipo que sólo nos ha hecho campeones del mundo, manteniendo unido un grupo que jamás lo estuvo tanto. Claro que se puede opinar sobre tal o cual jugador, sobre una alineación en un momento puntual. Pero creo que nunca el 100% de los aficionados habían estado de acuerdo al menos en 20 de los 25 convocados. O en 9 de los 11 titulares.

Falta el estado paranoico, las conspiraciones, el mundo contra nosotros, que todavía no ha aflorado pues los únicos errores de bulto de los árbitros probablemente nos hayan permitido seguir con vida, tras los dos penaltis no señalados a favor de Croacia.
Viene, pues, Francia. Relajémonos, joder, que somos mejores que ellos. Por supuesto que podemos perder, es un deporte. Pero vamos a vivir el partido compartiendo nuestra pasión por la selección, con tensión y con nervios, porque esto es, insisto, una Eurocopa. Y esperemos todos que el lunes 2 de julio sintamos todos la paranoia, las lagunas de memoria, y la mala leche de una resaca de libro, provocada por una celebración apoteósica la noche del día 1, después de ver a España levantar por tercera vez el trofeo a la mejor selección de este Viejo Continente.

Un abrazo a ellos, un beso a ellas, y nos vemos aquí o en los bares, o en twitter @javicanarion

@JaviCanarion

Me llamo Francisco Javier, o Javi, o Pichi, o Canarión, y vine a nacer entre los lejanos pero audibles gritos de recios alemanes e histéricos italianos mientras se jugaba la final del Mundial de España ’82, muy cerquita del Bernabéu. Por tanto, tuve el privilegio que me acompañará de por vida, el poder decir que el equipo de mis amores, España, me regalase otro 11 de julio por mi 28º aniversario la Copa del Mundo desde Johannesburgo. Los diamantes y los Mundiales, son para toda la vida. Por lo demás soy de querencia merengue, y no me gusta el dulce, pero con el corazón bombeando sangre azul y amarilla de mi equipillo representativo de las Islas Canarias, la Unión Deportiva Las Palmas. Siendo de letras estudié Ciencias, y sintiéndome grancanario aún trabajo en Madrid. Me gustan los deportes, verlos, practicarlos, y ahora, escribir sobre ellos. Me encanta el fútbol, y adoro la noche. Y estoy realmente ilusionado con este proyecto en el que me he embarcado, lo juro, sin pistolas en la cabeza ni monos apuntándome con ballestas. Sólo espero que os guste la página, os gusten los artículos, y perdonéis mi limitada capacidad para escribir. Abrazos a ellos, besos a ellas, y nos vemos por aquí o por los garitos.

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