A Semi-final, não Aljubarrota

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@JaviCanarion y el símil histórico de Aljubarrota con el partido de la semifinal España – Portugal de la Eurocopa 2012

Cualquier observador extranjero, digamos un venusino, que contemple el mapa político de la Península Ibérica, a buen seguro no comprenderá por qué hay dos países dibujados en ella. Gran parte de la culpa de que ayer jugara una selección de jugadores portugueses contra otra de españoles la tiene ‘a Batalha’, una de los hitos épicos más celebrados por los portugueses: La batalla de Aljubarrota. El rey Fernando I de Portugal murió a finales del siglo XIV (1383) con una niña como única descendencia. El avispado de Juan I de Castilla, poderoso y mal avenido vecino para los intereses lusos, vio que la ocasión la pintaban calva, pues acababa de enviudar de su mujer aragonesa. Antes de morir Fernando de Portugal consiguió contraer compromiso nupcial con la niña, que se llamaba Beatriz de Portugal, cuando fuera mayor de edad. Su primogénito podría al fin unificar por propio derecho los tres grandes reinos cristianos ibéricos: Castilla, Portugal y Aragón.

Si ayer jugaron España contra Portugal, y no Iberia o Hispania, ambos unidos, contra otra selección europea, en gran medida es causado por el rechazo que este matrimonio provocó en los acaudalados e indomables nobles portugueses. Preferían perder (una parte de) su hacienda haciendo la guerra que someterse al poder central de la corte de Burgos. A la muerte de Fernando eligieron a un monje, João de Avís, como heredero legítimo del trono portugués, amparándole con sus caballeros y su poder, aprovechando que Beatriz, en tanto que menor de edad, no podía contraer matrimonio aún con Juan de Castilla.

Cuando Juan vio el percal que se estaba organizando alrededor de su tocayo João en el reino vecino, decidió reunir a 30 mil hombres, entre ellos lo más granado del ejército castellano, para darles lo suyo a los nobles lusos conquistando el mismo corazón de la ciudad de Lisboa. Si ayer once llevaban una camiseta blanca, roja y verde y otros once una roja y amarilla se debe a que aquellos nobles portugueses, viendo que tenían una clamorosa desventaja humana (un portugués por cada cuatro castellanos) y técnica, no quisieron atrincherarse en su capital esperando que les cayera la del pulpo. Decidieron pues salir al paso del potente ejército enemigo y plantar cara en un cerro (de mierda) cercano a Aljubarrota. Al llegar antes, João y sus nobles eligieron el terreno, en la parte más elevada, y rezaron para que un exceso de confianza de los españoles les permitiera cogerles desprevenidos, atacar y llevarse la victoria. Afortunadamente, ayer España no pecó de exceso de confianza y Portugal no pudo eliminarlos. Pero hace 630 años, Juan de Castilla sí pecó de soberbia, se vio fuerte, muy ‘sobrado’, y atacó con su caballería pesada loma arriba para ser acribillado a saetazos de los diestros arqueros lusos. Mermada la caballería, la infantería castellana poco pudo hacer frente a la caballería portuguesa, fresca y sin entrar en batalla. Fue una escabechina en toda regla, donde el rey Juan salvó la vida de milagro, picando espuelas hacia levante como alma que lleva el diablo.

CompartirPasion.com: Semifininal Euro2012 España - Portugal (aljubarrota)

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En el lugar de la victoria portuguesa hay un bellísimo monasterio conmemorativo llamado simplemente ‘A Batalha’, ‘La Batalla’. Fue uno de esos momentos-bisagra en la Historia, que en este caso provocó que Portugal se fuera por un lado con su melancolía, sus fados, su idioma y su bacalhau, y nosotros por el otro con nuestras castañuelas, nuestra paella, nuestra alegría de vivir y nuestro idioma. Otro intento dos siglos más tarde, también por obra y gracia de las políticas de alcoba, tan picantonas, dio con una Portugal integrada en la corona de España durante 60 años, entre los reinados de los Felipes II y III. Pero era demasiado tarde. Los portugueses ya habían desarrollado un profundo sentimiento patriótico basado en sus gestas en ultramar, y acabaron aprovechando un despiste tonto por una revuelta en Cataluña, para luchar y conseguir su independencia. Y así vivimos desde entonces, tan lejos, pero a la vez tan cerca. Ellos se vendieron como… (siento decir que no me sale una palabra decente para definirlo, sólo groserías, rellenen ustedes los puntos) a la Pérfida Albión inglesa durante siglos, y nosotros, pues… dejemoslo en que seguimos nuestro camino. Ambos países ignorándose mutuamente.

A raíz de esto tengo una anécdota en uno de mis viajes. En Estonia, ese país del Báltico, unos seguidores locales celebraban su pase a la repesca para esta Eurocopa 2012. Les había tocado jugarse las lentejas frente a Portugal. Al felicitarle y aclararle que mi mal acento estonio se debía a mi procedencia española, me preguntó con toda su inocencia báltica: “Si eres español, entonces preferirás que Portugal nos gane a nosotros, animarás a Portugal contra Estonia, ¿no?”. Esbocé media sonrisa, encogí los hombros, le miré con franqueza, y le espeté: Sinceramente, querido estonio, Portugal me chupa un huevo. Ni me caen bien ni mal, ni me dejan de caer. Son vecinos, pero no tenemos mucho que ver. Creo que no acabó de comprenderlo. Como si se lo explicase a un venusino. Todo por el sobrado de aquel ambicioso rey Juan.

En el fútbol, como en la guerra, si hay que pecar de algo es de humildad y no de soberbia. Quizá otro noble, el Marqués Del Bosque, haya leído hace poco la historia del fracaso español en Aljubarrota. España ayer salió remangada. Sabiendo que no por ser superior al enemigo iba a vencerlo cómodamente en el campo (de batalla). Los portugueses, en efecto, se emplearon a fondo como sus antepasados. Pero en este siglo XXI, los españoles decidieron no tropezar dos veces en la misma piedra, no subestimarlos. Y si ellos sudaban por correr, nosotros correríamos más. Y si ellos rascaron ayer, nosotros no íbamos a ser menos. De hecho como ellos no marcaron para llevar la iniciativa, nosotros los imitamos, igualando las fuerzas. Si aquellos españoles no vencieron por no bajarse del caballo, ellos no iban a vencer sin bajarse del autobús.

CompartirPasion.com: España - Portugal en la Euro2012

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La suerte esta vez para España es contar con un capitán con alas de ángel, que lleva varios años sin perder una sola contienda. Iker Casillas detuvo de nuevo un penalti decisivo, y los demás cumplieron con su labor convirtiendo las penas máximas. Quién sabe, si Juan I de Castilla hubiera tenido un capitán Casillas, si en Aljubarrota la balanza se habría inclinado hacia Castilla, y tras vencer a los portugueses  y tomar Lisboa, los destinos de ambos territorios seguirían unidos, como Castilla se unió a Aragón y Navarra. Quizás viendo a Pepe o al perroflauta de Meireles, haya sido mejor así, dejar las cosas como están, y seguir ignorándonos como buenos vecinos, por los siglos de los siglos. Siempre que sigamos pasando de ronda en todos los duelos ibéricos, por supuesto.

VAMOS ESPAÑA, queda sólo un partido para hacer de nuevo HISTORIA.

Un abrazo a ellos, un beso a ellas, y nos vemos aquí o en los bares, o en twitter @JaviCanarion

@JaviCanarion

Me llamo Francisco Javier, o Javi, o Pichi, o Canarión, y vine a nacer entre los lejanos pero audibles gritos de recios alemanes e histéricos italianos mientras se jugaba la final del Mundial de España ’82, muy cerquita del Bernabéu. Por tanto, tuve el privilegio que me acompañará de por vida, el poder decir que el equipo de mis amores, España, me regalase otro 11 de julio por mi 28º aniversario la Copa del Mundo desde Johannesburgo. Los diamantes y los Mundiales, son para toda la vida. Por lo demás soy de querencia merengue, y no me gusta el dulce, pero con el corazón bombeando sangre azul y amarilla de mi equipillo representativo de las Islas Canarias, la Unión Deportiva Las Palmas. Siendo de letras estudié Ciencias, y sintiéndome grancanario aún trabajo en Madrid. Me gustan los deportes, verlos, practicarlos, y ahora, escribir sobre ellos. Me encanta el fútbol, y adoro la noche. Y estoy realmente ilusionado con este proyecto en el que me he embarcado, lo juro, sin pistolas en la cabeza ni monos apuntándome con ballestas. Sólo espero que os guste la página, os gusten los artículos, y perdonéis mi limitada capacidad para escribir. Abrazos a ellos, besos a ellas, y nos vemos por aquí o por los garitos.

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