El efecto Lobera

CompartirPasion: Sergio Lobera

@javicanarion habla sobre el fracaso del efecto Lobera, una vez que los primeros partidos de la Unión Deportiva con Sergio Lobera al frente hayan conducido al descenso al equipo amarillo.

Lo habrán visto en multitud de ocasiones. Incluso lo habrán intentado en alguna que otra poniendo el mejor de los empeños, la mayor de las ilusiones, pero siempre derivando en el más estrepitoso de los fracasos. Creo que sabrán de lo que les hablo, me explico:

Noche tonta entre semana, película insustancial al canto en la televisión. En una escena de la película aparece un maromo atractivo, seguro de sí mismo, con cierto aire chulesco, entrando con gesto preocupado a toda prisa en un bar, dirigiéndose inmediatamente a la típica barra de madera con taburetes. Un bar siempre medio vacío, lo que me lleva a pensar que en Estados Unidos no son tan amigos de los garitos como aquí, que están siempre llenos de gente. Nuestro personaje alza el dedo índice, y al instante llega una preciosa camarera que ya de por sí le hace ojitos, media sonrisa en la boca, preguntándole qué desea. Ese es el primer error que podemos extraer de estas escenas. Efectivamente, amigos, las camareras son inalcanzables, y más durante su jornada laboral. La camarera le atiende solícita (parece que la bebida espirituosa estuviera ya preparada por la celeridad con la que se la sirve), y nuestro galán se gira a la vez que bebe un sorbito de su bebida favorita. Suele ser un Jack Daniel’s sin hielo, en vaso corto y ancho. Se ve que allí no ha llegado la cultura del cubata.

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En ese primer giro del taburete establece contacto visual con una mujer de las que con una mirada suya podrían curar enfermedades terminales, incluso no conocidas. Una mujer de bandera, que está sola en un bar medio vacío de cualquier selva de asfalto del norte de América. Segundo error, queridos lectores: esas cosas no suceden así. Pero sigamos con la escena. Él sonríe, ella sonríe mientras baja la mirada para sorber con la pajita su bebida de colores afrutados, probablemente un Manhattan, un Cosmopolitan, o un Daiquiri de fresa, qué sabe uno de esas bebidas. Se confirma que allí, las cañas y los cubatas brillan por su ausencia. Él se levanta sin dejar de sonreír, con parsimonia, pero con la seguridad del que ha hecho eso mismo innumerables ocasiones. Se dirige a la mesa donde está ella sentada, pregunta si puede sentarse en la silla libre (siempre hay una silla libre en esa mesa), se sienta con ella y le dirige una frase manoseada, insulsa, poco afortunada y estúpida. Ella no sólo no le cruza la cara, sino que ríe pícaramente, para en la siguiente escena caminar de la mano de él rumbo a su sofisticado apartamento en el centro de negocios de esa ciudad.

Intenten hacer algo parecido en el mundo real. Aquí, en España, en un bar lleno de gente, a las 3 de la mañana, suelten esa frase con un cubata en la mano a una chica que les parezca guapa. Según el nivel de la frase pueden pasar dos cosas: O que ella se doble de la risa sin ni siquiera dignarse a contestar, mientras se lo cuenta a viva voz a sus amigas (siempre hay amigas) sin dejar de señalarnos, o bien contesta de un modo agresivo, despreciativo, cortante, seco, acompañado de ciertos insultos hirientes. Y es que ni nosotros somos un ligón de cine como Clooney, Pitt, Sheen o Reeves, ni el cutre pub donde nos encontramos está situado en un barrio snob de Estados Unidos.

Esta vivencia debería servirle a la actual junta directiva y al cuerpo técnico de la Unión Deportiva Las Palmas. Este verano, como escribí en un artículo anterior, se despidió a Juan Manuel Rodríguez después de cumplir sobradamente el objetivo para el que fue contratado: la permanencia holgada. Después de una rueda de entrevistas a diferentes técnicos, se optó por Sergio Lobera. Para ponernos en situación, Lobera es un entrenador joven, de 36 años, nacido en Zaragoza, pero criado como técnico en las categorías inferiores de la Masía. El año anterior había dirigido y salvado en difíciles circunstancias económicas a la Agrupación Deportiva Ceuta, de Segunda B, y antes de fichar por la Unión Deportiva incluso Tito Vilanova le sondeó para que fuera el Tito de Tito, como Vilanova lo fue del maestro zen Guardiola. Finalmente aterrizó en Gran Canaria con una misión: imitar el juego del Fútbol Club Barcelona, y terminar la temporada en puestos de promoción de ascenso, con un fútbol de seda que asombraría a toda la división de plata.

Nauzet Alemán, en Maspalomas

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Tenemos por tanto al típico ilusionado en un bar de la vida real, obligado a llevarse a la chica con sus limitados recursos (en este caso una plantilla de Segunda, que si bien no es mala, no deja de ser de Segunda), tenemos al galán de turno a imitar de la película (en este caso el Barcelona, con un juego de cine, con recursos ilimitados para llevarse a la chica), y por supuesto tenemos el estrepitoso e inevitable fracaso: La Unión Deportiva tras 8 jornadas está en puestos de descenso a Segunda División B, con 6 puntos y un solo partido ganado, hace 7 jornadas, en Santander frente al Rácing. Fue el primer partido de Liga y el único en el que se consiguió hacer un juego trenzado, para vencer por un escaso gol de diferencia ante un equipo roto, en plena reconstrucción, que ya nos saca tres puntos. Aún no se ha vencido en casa, en un estadio de Gran Canaria que según pasa las jornadas se va vaciando, cubriendo sólo un tercio de su aforo de 33.000 localidades. La Unión Deportiva, tras un prematuramente desahuciado Guadalajara, es el equipo más goleado de la categoría. La defensa “al estilo Barcelona” hace aguas. Los delanteros fichados a última hora fallan demasiadas ocasiones de gol. El jugador franquicia del año pasado, Jonathan Viera, está metiendo goles con el Valencia mientras los dos de esta, Nauzet Alemán y Víctor Machín Vitolo, no acaban de arrancar ni de carburar en el engranaje Lobera.

Es evidente que así no se puede continuar. La Unión Deportiva lleva muchos años en una especie de “proyecto de la marmota”, donde cada año se vende ilusión para luego sufrir, y con suerte salvar la categoría. Hace dos años, Paco Jémez era la apuesta por un juego alegre estilo Barcelona que nos condujo a ser el equipo más goleado de la categoría, con quince jornadas seguidas sin ganar. Hace una temporada, el técnico de emergencia Juan Manuel Rodríguez desplegó un juego rocoso e infumable con el que no se podía aspirar a estar en puestos de ascenso, aunque salvó al equipo. Este año de nuevo se recurre a la fórmula Barça, con un técnico joven, como Guardiola, con la posesión del balón por bandera, como Guardiola, con un entrenador criado en La Masía, como Guardiola, elegante en el vestir y con buena presencia, como Guardiola, pero sin Xavi, Iniesta, Messi, Puyol, Villa, Mascherano o Busquets, como sí tenía Guardiola. La directiva amarilla ha cometido el mismo error que nosotros en el bar a la hora de ligarnos una chica al estilo galán del cine. Un error básico, evidente, pero importantísimo: Ni nosotros somos galanes del cine, ni la Unión Deportiva tiene la plantilla que el Barcelona disfruta.

La semana que viene la Unión Deportiva juega el lunes en la capital de España, frente al Castilla. La última vez que vi jugar en el estadio Alfredo di Stéfano a la U. D. Las Palmas hizo el mejor partido de la temporada, iniciando una remontada que nos salvó del descenso. Jugó un fútbol de altos vuelos, que deseo poder ver en directo cuando me acerque al estadio castillista. Esperemos que comience a dar sus frutos el efecto Lobera que el presidente Ramírez imaginó al contratar al entrenador maño. En cualquier caso lo contaré como siempre en Compartir Pasión. Arriba d’Ellos, y ánimo para los aficionados amarillos que vemos que este año también va a tocar sufrir.

Un abrazo a ellos, un beso a ellas, y nos vemos aquí o en los bares, o en twitter @javicanarion y/o @CompartirPasion

@JaviCanarion

Me llamo Francisco Javier, o Javi, o Pichi, o Canarión, y vine a nacer entre los lejanos pero audibles gritos de recios alemanes e histéricos italianos mientras se jugaba la final del Mundial de España ’82, muy cerquita del Bernabéu. Por tanto, tuve el privilegio que me acompañará de por vida, el poder decir que el equipo de mis amores, España, me regalase otro 11 de julio por mi 28º aniversario la Copa del Mundo desde Johannesburgo. Los diamantes y los Mundiales, son para toda la vida. Por lo demás soy de querencia merengue, y no me gusta el dulce, pero con el corazón bombeando sangre azul y amarilla de mi equipillo representativo de las Islas Canarias, la Unión Deportiva Las Palmas. Siendo de letras estudié Ciencias, y sintiéndome grancanario aún trabajo en Madrid. Me gustan los deportes, verlos, practicarlos, y ahora, escribir sobre ellos. Me encanta el fútbol, y adoro la noche. Y estoy realmente ilusionado con este proyecto en el que me he embarcado, lo juro, sin pistolas en la cabeza ni monos apuntándome con ballestas. Sólo espero que os guste la página, os gusten los artículos, y perdonéis mi limitada capacidad para escribir. Abrazos a ellos, besos a ellas, y nos vemos por aquí o por los garitos.

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