Historia del Real Madrid: Carlos Padrós

Historia antigua del Real Madrid: Carlos Padrós

@javicanarion comienza el serial de la historia del Real Madrid con Carlos Padrós, el primer personaje de gran relevancia en el equipo madridista.

 

 

Siempre he sentido gran admiración por aquellos personajes históricos que por sí solos son capaces de cambiar el curso de los acontecimientos. Son aquellos hombres y mujeres que consiguieron escapar de la mediocridad general. La demostración palpable de que mezclando grandes ideas, tesón y brillantez se pueden conseguir logros indelebles para un país, o incluso para un deporte. Personajes como Hernán Cortés, cuyo gesto de quemar las naves en Veracruz permitió que un puñado de españoles se hiciera con el Imperio azteca, comenzando la historia en común con nuestro pueblo hermano mejicano, o Blas de Lezo, que sin ojo, pierna ni brazo pero con corazón, sostuvo la defensa de Cartagena de Indias frente a los buitres ingleses, o Isabel de Castilla, capaz de creer en la idea de un lunático como Cristóbal Colón iniciando la mayor aventura del mundo moderno.

El fútbol, en tanto que deporte centenario, puede presumir de cierta historia y abolengo. También el fútbol como deporte en España disfruta de tal arraigo y solera que podemos disfrutar de personajes y hechos históricos muy reseñables. Quizá uno de los más desconocidos pero a mi juicio el más importante en la implantación del fútbol en nuestro país sea don Carlos Padrós Rubió, socio fundador y presidente del Madrid foot-ball club, el a la postre Real Madrid Club de Fútbol, equipo más importante del siglo que abandonamos hace trece años. Pero subámonos en el ochentero DeLorean y viajemos al lejano año de 1902, hace la friolera de 111 años, para comprender el contexto histórico de España y el mundo, con el fin de comprender mejor el mérito y la importancia de una mente tan preclara como la de don Carlos.

Historia del Real Madrid: Carlos Padrós

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Europa estaba dividida en muy pocos países. El Imperio Austro-Húngaro aún era dueño y señor del centro de Europa, y tanto Alemania como Rusia eran las potencias que se repartían el noroeste continental. Sin noticias de los países bálticos, ni de Polonia. Ni de gran parte de los Balcanes, que aún seguían bajo el dominio del Imperio Otomano. Suramérica trataba de afianzar sus jóvenes democracias, que ni siquiera llegaban al siglo de vida, y África era el colonial patio trasero de las aspiraciones europeas. España, como siempre, con el paso cambiado ante los progresos realizados en países de nuestro entorno, y cada vez más, en la que acabaría imponiéndose como potencia mundial: los Estados Unidos de América. Este país nos acababa de arrebatar las últimas colonias de Ultramar: Filipinas, en el océano Pacífico, y Cuba y Puerto Rico, en el mar Caribe. Especialmente dolorosa fue la pérdida de la perla cubana, considerada más una provincia que una colonia, y muy querida por todos los españoles. El país, por tanto, estaba sumido en una fuerte depresión provocada por un pertinaz pesimismo, de la que surgió, como suele ser habitual en estos períodos, una deslumbrante generación artística llamada “del 98”, encabezada por los hermanos Machado.

Era la nuestra una monarquía sin Rey. María Cristina de Habsburgo-Lorena, esposa de Alfonso XII, hacía las labores de regente dado que a la muerte del Rey aún estaba embarazada del futuro heredero, que por cierto, sería figura importante junto a Carlos Padrós en la divulgación del fútbol en el país. Eran tiempos de paz interna (no así externa, con la guerra frente a Estados Unidos aún muy reciente), gracias a las instrucciones de Martínez Campos a María Cristina. Aquello de “de Cánovas a Sagasta, y de Sagasta a Cánovas”, esto es, una legislatura de conservadores, y la siguiente de liberales, y vuelta a empezar. Sin complicaciones, España alcanzó la primera década del siglo XX, con don Carlos Padrós como uno de sus ilustres moradores.

Como bien es sabido, el fútbol tal y como lo conocemos hoy en día, llegó a todas los rincones del orbe a través de los viajantes (marineros, empresarios, emigrantes) de las islas Británicas alrededor del mundo. Ya en zonas del norte industrial español, en Galicia y en Huelva, donde los ingleses tenían intereses comerciales en las minas de Río Tinto, había sanos mozos que osaban desafiar a los expertos jugadores ingleses a partidos de foot-ball. Los británicos enseñaron las reglas a los locales, de tal forma que en ocasiones los alumnos llegaron a someter a los maestros. “Madrid, Madrid, qué bien tu nombre suena/rompeolas de todas las Españas“, que diría el famoso Antonio Machado, no podía ser ajena a ese nuevo “sport” tan fácil de practicar: bastaba con algo de terreno y un balón de cuero. La primera sociedad de la que se tiene constancia es el Sky Club de Foot-ball, que vestía de rojo en la camiseta y azul en el pantalón. Fue creado en 1897 por alumnos de la Institución Libre de Enseñanza, lo que nos lleva a emparentar la escuela de parte de la generación del 98 y la posterior del 27 con la creación del fútbol patrio.

Historia del Real Madrid: Juan Padrós (hermano de Carlos Padrós)

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Hacia el año 1900, unas desavenencias de un grupo de socios del Sky con la gestión de su presidente Mayora fueron el germen de la creación del Madrid. Los hermanos Padrós, los hermanos Giralt, y Neyra entre otros, decidieron abandonar la disciplina del Sky y participar en partidos de fútbol por su cuenta. Durante dos años la situación continuó así, con la presidencia de facto en manos de Julián Palacios, hasta que don Carlos Padrós, harto de la situación de precariedad en la que se encontraban, convocó una Junta general extraordinaria para regularizar la nueva entidad: La Sociedad Madrid Foot-Ball Club, cuyo primer presidente sería Juan Padrós, hermano de don Carlos.

Carlos y Juan Padrós habían nacido en Sarriá, a las afueras de Barcelona. Los padres de ambos regentaban un negocio de textiles, muy popular en la Cataluña de finales del XIX. Tenían una boutique en Madrid, y ambos hermanos se hicieron cargo de ella. Estaba situada en la castiza calle de Alcalá, en el número 48. Este local textil (llamado “Al Capricho“) y la taberna “La taurina”, frente a la plaza de toros de Las Ventas, fueron los lugares que vieron el alumbramiento del Real Madrid, que actualmente factura más de 500 millones de euros anuales. La cuota de socio reflejada en los primeros estatutos ascendía a dos pesetas mensuales.

El presidente era Juan pero el auténtico motor del club fue desde el principio su hermano Carlos. Con motivo de las celebraciones de coronación de Alfonso XIII, que en mayo de 1902 alcanzaría la mayoría de edad (16 años), don Carlos Padrós escribe a la Casa Real, a los clubes de Polo de la capital y al alcalde Alberto Aguilera para obtener permiso y celebrar un campeonato en honor de Alfonso XIII en los campos de polo del Hipódromo de la Zarzuela. El alcalde dona una copa de plata para el campeón del torneo, al que acuden los equipos: Madrid, Barcelona, Español de Barcelona, New de Madrid (heredero del Sky), y Vizcaya (formado por jugadores esencialmente del Athletic Club). La experiencia de los jugadores vizcaínos fue decisiva para llevarse la copa de plata a Bilbao. En este campeonato promovido por el catalán don Carlos Padrós se jugó el primer clásico de la historia. El Barcelona pudo vencer al Madrid por tres goles a uno. Los partidos se disputaron bajo la atenta mirada de un adolescente Alfonso de Borbón, que resultó ser a la postre un gran aficionado al fútbol.

Historia del Real Madrid: Carlos Padrós - Athletic Club Bilbao 1903

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Al año siguiente un terremoto interno en la sociedad estuvo a punto de enviar al Madrid a dormir el sueño de los justos. La columna vertebral del equipo, nada menos que los hermanos Giralt y el goleador Neyra, deciden abandonar la sociedad para crear el Español de Madrid. Asustado por el cariz de los acontecimientos, don Carlos Padrós asume la presidencia del Madrid relevando a su hermano Juan, amén de crear y presidir la federación madrileña de foot-ball, y organizar el campeonato regional de Madrid. Paralelamente, adquiere un local frente al campo de juego, cerca de la plaza de toros, que hará las veces de sede social. Semanas antes de la deserción, con un incidente violento entre Padrós y Giralt incluido, el Madrid consiguió llegar a la final del Campeonato de España, como tal llamado tras el nuevo mecenazgo de Alfonso XIII. El Rey donó una copa que sería de propiedad para el equipo que lograra vencer en el campeonato un mínimo de tres ocasiones consecutivas. En el año de 1903, como decía, el Madrid consiguió llegar a la final, pero de nuevo se encontró frente a un imbatible Athletic Club, que se llevó la copa a orillas de la ría de Nervión tras una reñida final (3-2, para los vizcaínos). Diez mil personas asistieron a la final, más que en la actualidad en algunos campos de Primera División. Hay que reseñar que este año alumbra a uno de los mejores equipos de la historia de Europa, el Athlétic de Madrid, creado por algunos socios del Athletic Club de Bilbao. En Vizcaya corría el chascarrillo sobre los dos equipos, el Athletic B. (de Bueno y de Bilbao) y el Athlétic M. (de Malo y de Madrid). El alumno colchonero superó al maestro en muchas ocasiones en el futuro, como ya se conoce.

Pero volvamos al pasado, como Marti McFly en Regreso al Futuro. El año 1904 trae consigo un nuevo éxito de Padrós. Cansado de que los vascos venzan en el trofeo que él promueve anualmente, decide hacer un equipo campeón. Es el primer visionario de este Madrid, seguro que fuente de la que bebió don Santiago Bernabéu. Inasequible al desaliento, Padrós ingenió una fusión con el club Moderno de Madrid. La criatura se llamó Madrid Moderno, afortunadamente por poco tiempo, volviendo al sonoramente más adecuado Madrid C. de F. Carlos Padrós sería de nuevo el presidente de la recién creada Junta Directiva. El equipo resultante era claro aspirante a llevarse la Copa donada por Alfonso XIII. Contaba con grandes jugadores como Berraondo, Yarza, Prast y Paragés. Sin embargo, una controvertida decisión de la Federación Madrileña eliminó al Madrid en los despachos. Tras terminar en empate el partido de la eliminatoria del campeonato de España entre Madrid y Español de Madrid, se debía jugar un partido de desempate entre ambos El Madrid sostuvo que por estatutos del propio campeonato no podía jugarse al día siguiente, pero el Español no se opuso y compareció en el terreno de juego. La Federación se alineó con su postura, por lo que eliminó al Madrid Moderno del campeonato, que terminó en las manos del Athetic Club de nuevo. Padrós sufrió un revés con esta eliminación, pero fue hábil y envió una delegación en la sesión de creación de la F.I.F.A. como único representante del fútbol español. Aprovechó la cita para promover la creación de un campeonato europeo de clubes. Fue el primero en ver los beneficios de una Copa de Europa 52 años antes de su creación.

Historia del Real Madrid: Carlos Padrós - Madrid 1905

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Entramos en un año muy importante para la joven sociedad. En 1905 el Madrid se hace con el campeonato regional tras vencer por abandono del campo de juego de su mayor rival en la ciudad, el Moncloa. Es de reseñar el primer enfrentamiento entre los jugadores del Madrid y el Athlétic de Madrid, que dio inicio a una rivalidad que llega hasta nuestros días. El resultado final fue de 1 a 1. Asímismo Carlos Padrós consigue alumbrar el primer encuentro internacional del Madrid. El invitado fue el campeón francés, el Gallia Club. Pese a la mayor experiencia de los galos, el partido finalizó con un disputado empate a uno. Todo estaba dispuesto para el campeonato cumbre del año, la copa de Alfonso XIII. Si el Athletic vencía el torneo, se llevaría la copa en propiedad. El Madrid derrotó en un durísimo partido a un nuevo equipo, el Club Ciclista de San Sebastián (actual Real Sociedad). En la final se enfrentó a su ogro, el Athletic Club de Bilbao. Pero en esta ocasión, el Real Madrid se llevó el gato al agua. Un solitario gol de Prast fue suficiente para proclamar al Madrid por vez primera campeón de España. Sólo un suceso empañó este año: la dimisión de Carlos Padrós. Afortunadamente se retractó, para felicidad del madridismo, como se verá en los siguientes años.

Suspendido en 1906 el campeonato regional, el Madrid se presentaba en el nacional como vigente campeón. En semifinales se deshizo de un Recreativo de Huelva lastrado por las 24 horas de viaje desde la capital onubense. Tras vencer al cuadro colombino, en la final esperaba el viejo conocido, Athletic Club de Bilbao. El Madrid no dio lugar a dudas y venció por 4 goles a 1 a los vizcaínos. El Madrid se queda por tanto, a un título de quedarse la copa en propiedad en un año en el que incluso la sociedad fue propuesta para acudir a los Juegos Olímpicos de Atenas, aunque se rechazó por falta de presupuesto y ausencia de una Federación nacional de fútbol.

En 1907 de nuevo el campeonato madrileño quedó en suspenso por desavenencias entre los equipos representativos de la capital. Don Carlos Padrós, incansable, siempre buscando la proyección de su equipo, organizó un encuentro en Madrid frente al Internacional de Lisboa, que venció por cero goles a dos. Pero las miras de todos los socios estaban puestas en el mes de mayo. Un triunfo del Madrid supondría la llegada en propiedad de la primera copa a las vitrinas que actualmente son las que cuentan con más trofeos de todo el mundo. En un campeonato en el que participaron el Vigo, de nuevo el Huelva, o el Salamanca, la final sería disputada, como en los dos años anteriores, entre el Madrid y el Athletic Club, llamado Vizcaya en el torneo, pues fue reforzado con algunos jugadores vizcaínos ajenos al club de san Mamés. Se disputó bajo fuertes medidas de seguridad, de policía montada y Guardia Civil, por miedo a posibles disturbios. Giralt consiguió un gol para el Madrid en el primer tiempo, que los vizcaínos fueron incapaces de igualar. El Madrid conseguía la ansiada copa de Alfonso XIII en propiedad. El sueño de Padrós al fin se había cumplido.

Historia del Real Madrid: Carlos Padrós - Madrid 1908

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En 1908 el Madrid consigue un nuevo campeonato de España, el cuarto consecutivo. Para llegar a la final, deja en la cuneta al Athlétic de Madrid, con el primer rifirrafe entre los dos equipos. Tras perder 3-0, socios del Athlétic de Madrid denuncian la diversa procedencia de los jugadores del Madrid, ya que cuentan con integrantes en el equipo de provincias como Pontevedra y Barcelona. Denunciaban que con tal de ganar, el Madrid era capaz de cualquier cosa, incluso de renunciar a su estatus de madrileño. Decían, por tanto, que no merecían llevar el nombre de la ciudad por bandera. Primeros piques Madrid-Atleti, como vemos. No viene de ahora. La final fue ganada por el Madrid, por 2-1 al Vigo, el antecesor del actual Celta. Pero la noticia del año y culpable del fin de este humilde viaje en el tiempo es la dimisión, esta vez definitiva, de don Carlos Padrós Rubió. Pasa a ser presidente de honor de la entidad, dejando las riendas del club a un socio militar apellidado Meléndez. Casualidad o no, personalmente creo que no, el Madrid sólo tocaría la copa de campeón de España una vez en los siguientes 28 años. Las cuatro últimas a la dimisión de Padrós las había ganado.

Historia del Real Madrid: Carlos Padrós

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Dejamos así la historia de este peculiar barcelonés, enamorado de Madrid, pionero y mecenas del fútbol nacional. Tenía un porte distinguido, a la usanza de los galantes de la época. Ojos grandes y castaños, barba cuadrada estilo Leónidas de Esparta en la película de los 300, sombrero, corbata y chaleco, no cuesta imaginarle agasajando a las damas, que asistían en gran número a los partidos de foot-ball. Gracias a él, el Madrid formalizó su estatus como club. Fue socio fundador y presidente. Estableció el color blanco de la camiseta. Negoció y compró una sede social para el club. Fue promotor del campeonato de España, hoy copa del Rey. A raíz de eso cultivó una estrecha amistad con Alfonso XIII, que terminaría otorgando al Madrid por ello el título de Real. Convirtió al Madrid en socio fundador de la F.I.F.A. Organizó los primeros partidos internacionales frente al Lisboa y al Gallia. Supo atraer a los mejores jugadores de la región para formar un equipo que en Madrid era imbatible. La calidad del equipo era tal que consiguió vencer a los equipos de Vascongadas y Barcelona, los más fuertes de España. Adquirió los terrenos para el primer campo de juego del Real Madrid, frente a la plaza de toros. Su insistencia provocó que en un país tan taurino como el nuestro, en el que en cada taberna se discutía evocando el arte de Cúchares y el Lagartijo, se comenzara a hablar del campeonato de España, de Berraondo, Neyra o Giralt, de la rivalidad entre Athletic y Madrid, del Barcelona y del Athletic Club. Fue un hombre que cambió el rumbo no sólo del Real Madrid, lo cual es evidente, sino también del fútbol y el deporte en España. Por ello he querido dedicarle este humilde homenaje, porque él mejor que nadie, salvo su alumno aventajado Bernabéu, ha encarnado tan bien los valores del Madridismo.

Próximo episodio: el coruñés Juan Monjardín y el vasco Alberto Machimbarrena. Espero que no se lo pierdan.

Un abrazo a ellos, un beso a ellas, y nos vemos aquí o en los bares, o en twitter @javicanarion y/o @CompartirPasion.

@JaviCanarion

Me llamo Francisco Javier, o Javi, o Pichi, o Canarión, y vine a nacer entre los lejanos pero audibles gritos de recios alemanes e histéricos italianos mientras se jugaba la final del Mundial de España ’82, muy cerquita del Bernabéu. Por tanto, tuve el privilegio que me acompañará de por vida, el poder decir que el equipo de mis amores, España, me regalase otro 11 de julio por mi 28º aniversario la Copa del Mundo desde Johannesburgo. Los diamantes y los Mundiales, son para toda la vida. Por lo demás soy de querencia merengue, y no me gusta el dulce, pero con el corazón bombeando sangre azul y amarilla de mi equipillo representativo de las Islas Canarias, la Unión Deportiva Las Palmas. Siendo de letras estudié Ciencias, y sintiéndome grancanario aún trabajo en Madrid. Me gustan los deportes, verlos, practicarlos, y ahora, escribir sobre ellos. Me encanta el fútbol, y adoro la noche. Y estoy realmente ilusionado con este proyecto en el que me he embarcado, lo juro, sin pistolas en la cabeza ni monos apuntándome con ballestas. Sólo espero que os guste la página, os gusten los artículos, y perdonéis mi limitada capacidad para escribir. Abrazos a ellos, besos a ellas, y nos vemos por aquí o por los garitos.

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