La hombría de Di María

CompartirPasion: Ángel Di María

@javicanarion analiza el polémico gesto de Ángel Di María. ¿Provocación o comodidad?

Desde siempre el tema testicular ha ido unido al fútbol. Bien por ser unos atributos preciados por los hinchas o los entrenadores de los conjuntos, bien por cuestiones ajenas al propio desarrollo del juego en sí. Las aficiones, desde sus butacas, contínuamente exigen de sus futbolistas la máxima garra, el coraje y el arrojo necesario para doblegar al rival, especialmente en tramos del partido cuando la abulia se adueña del equipo de sus amores. “Hay que echarle un poco más de huevos, más de huevos“, se corea en España a imagen, como tantas cosas, de lo que se corea en los estadios de la Argentina.

Muchos técnicos vehementes utilizan este tipo de expresiones para encorajinar a sus futbolistas, a modo de banderillas negras, con el fin de que el jugador salga al campo en un grado de excitación superior al rival. Si es anterior a la disputa del partido, se suele llamar arenga y normalmente va dirigida a los jugadores del equipo a priori más débil. Si es en el descanso suele llamarse bronca, y por lo general va dirigida a los futbolistas de un equipo superior al contrario, pero que por su desidia no está siendo capaz de imponerse al rival. Las frases suelen ir acompañadas de vena del cuello hinchada, pequeñas partículas de saliva y cara color rojo congestionado.

CompartirPasion: Bronca de Benito Floro

@CompartirPasion

– “¡¡¡Tenemos más cojones que ellos, hay que echarle más huevos!!!” – Es una expresión típica de arenga previa. Como si el tamaño de las gónadas masculinas sirviera para marcar más goles que el rival.  – “Con el pito nos los follamos” – Es el ejemplo más conocido de la bronca, en este caso monumental, en los vestuarios de Lérida de Benito Floro a sus jugadores del Real Madrid. Expresiones carpetovetónicas  que sin embargo tienen su por qué. A los hombres, de natural primarios, la sola mención de nuestros atributos y el planteamiento de las dudas sobre nuestra virilidad nos enciende. Es así, es un hecho. Miles de desayunos con miguelitos en La Roda y de paellas resacosas en Valencia han sido consumidas horas después del inevitable “No hay huevos a…“. Otras miles de fracturas de huesos, de multas, de arrepentimientos, han ido precedidas de las peligrosas palabras “Te faltan pelotas para…“. Y es que el hombre, como criatura de Dios, es primitivamente incorregible.

No todos los entrenadores sirven para dar este tipo de charlas motivantes está claro. Nadie imagina al marqués Del Bosque siquiera alzando la voz en una de sus charlas, mucho menos apelando a los testículos cual si fueran armas arrojadizas que nublaran el entendimiento del contrario. Pero sí podemos ubicar a otros entrenadores como reencarnaciones de generales a caballo en el discurso previo a una batalla. “Melgibsons” con la cara pintada de azul y blanco escupiendo palabrota tras palabrota en discursos que harían santiguarse hasta a los ateos. Cholo Simeone, Javier Clemente, Luis Aragonés, Carlos Bilardo… técnicos de sangre caliente, latina, que se encienden más rápido que un fósforo.

CompartirPasion: Míchel y Valderrama

@CompartirPasion

Pero vayamos tocando el tema que nos trae a este artículo: El palpamiento del aparato genital masculino. Cuando es una mujer la que realiza el gesto, si no es de una forma hostil, por lo general significa una reafirmación de posesión, una toma de la Bastilla, una clavada de pica en Flandes. Eso es suyo y de ninguna más. Por el contrario, un hombre no tiene necesidad de confirmar que sus criadillas son suyas. Es algo de lo que tiene consciencia desde su más tierna infancia. Todo eso, sea mucho o poco, para bien o para mal, es suyo y punto. Salvo en el archiconocido caso de Míchel con el Pibe Valderrama, en el que el tocamiento fue en bolsa ajena, con la malsana pero clara intención por parte de Míchel de tocar los cojones, nunca mejor dicho. Emilio Butragueño hizo también correr ríos de tinta cuando el travieso pantalón dejó al descubierto uno de sus gemelos aovados, para suspiros y sonrojos de las mocitas de la época y vergüenza del propio Buitre.

CompartirPasion: Stoichkov

@CompartirPasion

Los dos casos más comunes, sin embargo, no podrían tener menos que ver entre sí. Los hombres al hacer deporte pueden llevarse la mano a la entrepierna para colocar alguno de los tres elementos que no goce de una situación cómoda, es cierto. En las contínuas carreras es posible que uno o varios de los miembros que componen el aparato distintivo masculino haya abandonado su situación de confort y requiera una reubicación. En la vida, también en el deporte, la comodidad es fundamental. El otro motivo viene a ser meramente provocativo. Es un gesto reservado a jugadores raciales, corajudos, con mucha testiculina recorriendo sus venas. Stoichkov, Juanito, Diego Costa, Simeone de nuevo, Salva Ballesta, Gattuso, y la mitad o más de los jugadores de la cuenca mediterránea, y nuestros hermanos hispanoamericanos son susceptibles de ser calificados de esta forma. Va en los genes, de serie, y es esa forma de vida tan latina, tan caliente, la que puede provocar el gesto que viene a decir “Mis cojones, aquí“. Un gesto universalmente conocido, provocador hacia los adversarios, realzando la virilidad propia e implícitamente haciendo de menos la ajena. Hugo Sánchez, el mejor delantero mejicano de la historia, fue el autor del gesto de este tipo más obsceno y explícito que hayan recogido unas cámaras en un estadio de toda su historia.

CompartirPasion: Hugo Sánchez

@CompartirPasion

El 5 de diciembre de 1990, en la ida de la Supercopa y ante un furioso Camp Nou, El Macho Hugo Sánchez se agarró con alevosía los genitales con un gesto que parecía invitar a comer algo a los miles de espectadores azulgranas de las gradas. Fue sancionado posteriormente con 140.000 pesetas, y el cachondo del mejicano declaró que fue un gesto normal de futbolista, como el de sacarse la camiseta por fuera del pantalón. Más o menos lo que ha declarado Ángel Di María con cara de niño arrepentido sobre su acción del pasado día de Reyes en el Santiago Bernabéu. Podemos creernos esas versiones o no. La de Hugo Sánchez no me la creo ni aunque me pagaran esas 140.000 cucas. La de Ángel Di María tengo mis dudas, pero es un jugador argentino, ergo racial y caliente. Le estaban pitando después de declarar en verano que prefería quedarse y luchar por un puesto de titular que parecía imposible. Parece un jugador harto de su situación y su club. Y de confirmarse que lo hizo a propósito, es una acción gravísima, pues si Hugo Sánchez lo hizo con ánimo de provocar a un público rival, el gesto de Di María iba dirigido a la grada que le vilipendiaba. Justa o injustamente, su sueldo se paga con el dinero de los que con todo su derecho recriminaban su poco esforzada y acertada actitud en el campo.

CompartirPasion: Di María y Hugo Sánchez

@CompartirPasion

Llueve sobre mojado con este jugador. El Real Madrid tiene una papa caliente en sus manos, puesto que su venta debilitaría sensiblemente el frente de ataque del equipo. No hay muchas posibilidades de recambio fiable en el mercado de enero. Futbolistas que puedan jugar lo que resta de Copa de Europa, se entiende. Juanín Mata sería un gran sustituto. O Santi Cazorla, o Jesús Navas. Pero ninguno podría jugar en Europa pues han participado ya con Chelsea, Arsenal y Manchester City respectivamente. De ser falsa la versión de Di María, mantenerle en la plantilla es una falta de respeto hacia el socio que sufrió ese gesto en su estadio. Nadie se pensaría ni un segundo echar a una persona que en la propia casa nos dedicara ese feo y chulesco gesto. En el caso que directiva y entrenador, silbando, decidieran mirar para otro lado, la situación de Di María en los próximos partidos en el Santiago Bernabéu se tornaría complicada, espesa, difícil, asfixiante. El Real Madrid debe hilar muy fino en este tema porque este es el año señalado para levantar algunos títulos, con su plantilla de jugadores estelares… y por sus santos cojones.

 Un abrazo a ellos, un beso a ellas, y nos vemos aquí o en los bares, o en twitter @javicanarion

@JaviCanarion

Me llamo Francisco Javier, o Javi, o Pichi, o Canarión, y vine a nacer entre los lejanos pero audibles gritos de recios alemanes e histéricos italianos mientras se jugaba la final del Mundial de España ’82, muy cerquita del Bernabéu. Por tanto, tuve el privilegio que me acompañará de por vida, el poder decir que el equipo de mis amores, España, me regalase otro 11 de julio por mi 28º aniversario la Copa del Mundo desde Johannesburgo. Los diamantes y los Mundiales, son para toda la vida. Por lo demás soy de querencia merengue, y no me gusta el dulce, pero con el corazón bombeando sangre azul y amarilla de mi equipillo representativo de las Islas Canarias, la Unión Deportiva Las Palmas. Siendo de letras estudié Ciencias, y sintiéndome grancanario aún trabajo en Madrid. Me gustan los deportes, verlos, practicarlos, y ahora, escribir sobre ellos. Me encanta el fútbol, y adoro la noche. Y estoy realmente ilusionado con este proyecto en el que me he embarcado, lo juro, sin pistolas en la cabeza ni monos apuntándome con ballestas. Sólo espero que os guste la página, os gusten los artículos, y perdonéis mi limitada capacidad para escribir. Abrazos a ellos, besos a ellas, y nos vemos por aquí o por los garitos.

More Posts - Website

Follow Me:
TwitterFacebookLinkedInFlickrYouTube

Deja un comentario

Close
Por favor, ¡ayúdanos a seguir!
Siguiéndonos en Facebook o Twitter nos animas a seguir. ¡Mil gracias!

Twitter

Facebook

Google+

Social PopUP by SumoMe