Final Copa de Europa Lisboa 2014. Real Madrid.

Copa de Europa Real Madrid

  @javicanarion repasa la previa de la final de la Copa de Europa desde el punto de vista del Real Madrid

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Tras un paréntesis de doce años el Real Madrid vuelve a lanzarse a la conquista de su amada, la Copa de Europa. La conquistó antes que nadie, en los años cincuenta. Vivieron un romance fiel y apasionado que se apagó al inicio de los años sesenta, tras un encuentro glorioso como despedida con el mejor partido de la historia de la competición, un 7-3 memorable al Eintracht de Fráncfort, con cuatro goles de Pancho Puskás y tres de Alfredo di Stéfano. Como todo apasionado romance hubo una recaída, allá por 1966. Un Real Madrid joven, íntegramente español e ilusionado, donde sólo Paco Gento lucía los galones de las cinco Copas de Europa ganadas en la década anterior. El Real Madrid pudo besar por última vez a su orejona amada en Heysel, tras vencer por un ajustado 2-1 al Partizán de Belgrado.

A partir de ahí sus vidas se separaron, como pasa tantas veces. Al Real Madrid le pareció verla una vez, pasados los años, en 1981. Pero al intuir que estaba acompañada del Liverpool prefirió mirar para otro lado y esperar una mejor oportunidad. En los ochenta se propuso recuperarla. Desempolvó su agenda, anotó de nuevo su teléfono, pero la llamada no llegó a producirse al comprobar que su antigua amada caminaba del brazo de un atractivo pretendiente milanés. Van Basten, Gullit, Rijkaard y compañía privaron al Real Madrid de alcanzar por séptima vez el sueño de toda su vida.

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Desolado, el equipo blanco deambuló sin rumbo en los noventa hasta que un año, en 1998, cuando con apariencia de tipo acabado apuraba copa tras copa de garrafa en la barra de un bar, ella sin previo aviso se acercó. El Madrid, ese Madrid con apariencia de galán pureta desarrapado al que los mejores años habían abandonado hacía ya mucho tiempo, reaccionó. Un brillo renovado en los ojos descubrió al conquistador que fue y en realidad jamás dejó de ser y de nuevo abandonó el bar con la chica de sus sueños del brazo. Al igual que en 2000 y 2002. Desde entonces, doce años han pasado sin volver a sentirla en sus manos. Sólo Iker Casillas es consciente de la sensación que produce abrazar con la camiseta madridista a la dama orejona, a la metálica amante que aún con casi sesenta años a cuestas conserva todo su atractivo y su belleza. Este fin de semana en Lisboa el Real Madrid puede conquistar de nuevo, por décima vez a su amada. Su Copa de Europa de toda la vida.

Y digo bien, Copa de Europa. Y es que qué quieren que les diga… cuando se es ochentero y ha visto jugar esta competición a Van Basten, Jean Pierre Papin, Butragueño, Matthaus, Weah, Cantona, Ginola, Guardiola, Stoichkov, Koeman, Míchel, Gordillo, Möller, Klinsmann… pues a uno se le quitan las ganas de anglicismos estúpidos como Champions League, incluso de adaptaciones gaditanas como la Champiñons, e incluso la literal traducción de Liga de Campeones. Para empezar, porque no es de campeones. Recordemos que en Lisboa se juegan el título el segundo y tercer clasificados de la Liga española en la temporada que finalizó en junio de 2013. Y para continuar, podríamos decir que no es una Liga. Cierto, empieza con una tediosa liguilla de seis jornadas que sirve para separar el polvo de la paja, eliminar a meritorios que juegan la fase final por un simple espíritu de llevar la máxima competición a todos los rincones de Europa, lo cual es loable, pero también para inflar una competición introduciéndola en los mercados televisivos de países que actualmente no pueden competir con el vagón delantero del VIejo Continente. Esa liguilla, insisto, finaliza en diciembre, y da paso a una serie de eliminatorias que, éstas sí, hacen que viajemos por la esencia original de la Copa de Europa de toda la vida. Dos partidos a cara de perro en los que sólo hay dos opciones: matar o morir.

Y el Real Madrid eligió matar. Tras pasearse por la liguilla abusando del Galatasaray y eliminando del juego a la Juventus de Turín (campeonísima de récord en Italia), llegó a Gelsenkirchen con la mentalidad de desterrar el mal fario que tradicionalmente le acompaña por tierras alemanas. Con el set al Schalke 04 (1-6) finiquitó una eliminatoria que debió ser feliz, mas no lo fue por la desafortunada lesión en la pachanga de vuelta de Jesé Rodríguez. Para mí pieza clave en el desmoronamiento final del Real Madrid en la Liga española.

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En Cuartos de final le esperaba el nuevo conocido: Borussia de Dortmund. En el Bernabéu, faena mayúscula y 3-0 para respirar tranquilos en Dortmund… salvo porque el Borussia es el equipo de Alemania que, latinizado el Bayern de Múnich, mejor representa el juego alemán de toda la vida. El de la cultura del balonazo al nueve, el de sembrar el terror en el campo del minuto uno al noventa. Y vaya si lo sembrón. Con un Westfalenstadion eléctrico, el Real Madrid las pasó realmente putas para superar la eliminatoria. Cayó dos cero y gracias… a Casillas entre otras cosas, como un desfondamiento físico final de un Borussia con medio equipo en el dique seco.

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En las semifinales aguardaba el gran ogro, el Gigante de Baviera, Reisen Bayern, el Bayern de Múnich que lo había ganado todo la temporada anterior y que en esta parecía que incluso se superaba a sí mismo con Guardiola en el banquillo, ganando la Bundesliga con más premiosidad que nunca. Quizá ese fue su único error de la temporada. Haberse relajado demasiado temprano. Un Real Madrid con más hambre, con un gol de Benzemá y un par de paradas de Iker Casillas, venció 1-0 en el Bernabéu para jugarse el pase en la guarida de los horrores. En Múnich, escenario de las mayores tragedias del Madrid en la Copa de Europa. Allí, en un ejercicio de autoridad y buen hacer, dos goles de estrategia de Ramos, y otros dos de Cristiano Ronaldo dejaron un 0-4 más efectista que efectivo por el juego. Un resultado, eso sí, de tronío y un golpe en la mesa en toda regla en el Viejo Continente. Un grito gutural como el de los espartanos para anunciar que, de nuevo, tras varios años horribles con Mourinho, el Real Madrid estaba de vuelta. Un resultado, empero, que pagó tanto de sí mismo a los merengues que les hicieron cometer errores en el campeonato de Liga que a la postre se demostró que les privó de un título que tenían más ganado de lo que parecía.

Llega el Real Madrid a la final con dudas. Cristiano Ronaldo lleva desde los Cuartos de Final entre algodones. Raro es que se perdiera la final de la Copa del Rey, y la posibilidad de poseer la Bota de Oro en exclusiva. Con lo que le gustan estas zarandajas al bueno de Cristiano. Karim Benzema, en lo que no sabría decir si es buena o mala noticia, es seria duda para Lisboa. Y parece que Pepe es baja, lo que coloca a Varane de titubeante titular frente a las cobras venenosas que manejará el Cholo Simeone en su delantera, salga quien salga por los colchoneros.

La final está servida. La dama querida se aloja en Lisboa. El Real Madrid lo sabe, como también sabe que para volver a conquistarla no tendrá que ponerse guapo ni posar con sonrisa ganadora antes las cámaras. Deberá sudar tanto o más que su rival. Deberá embarrarse, luchar, correr y finalmente ser merecedor del amor de la Copa de Europa, pues delante tendrá al más digno de los rivales pretendientes: El Atlético de Madrid, Campeón de España.

Un abrazo a ellos, un beso a ellas, y nos vemos aquí o en los bares, o en twitter @javicanarion

@JaviCanarion

Me llamo Francisco Javier, o Javi, o Pichi, o Canarión, y vine a nacer entre los lejanos pero audibles gritos de recios alemanes e histéricos italianos mientras se jugaba la final del Mundial de España ’82, muy cerquita del Bernabéu. Por tanto, tuve el privilegio que me acompañará de por vida, el poder decir que el equipo de mis amores, España, me regalase otro 11 de julio por mi 28º aniversario la Copa del Mundo desde Johannesburgo. Los diamantes y los Mundiales, son para toda la vida. Por lo demás soy de querencia merengue, y no me gusta el dulce, pero con el corazón bombeando sangre azul y amarilla de mi equipillo representativo de las Islas Canarias, la Unión Deportiva Las Palmas. Siendo de letras estudié Ciencias, y sintiéndome grancanario aún trabajo en Madrid. Me gustan los deportes, verlos, practicarlos, y ahora, escribir sobre ellos. Me encanta el fútbol, y adoro la noche. Y estoy realmente ilusionado con este proyecto en el que me he embarcado, lo juro, sin pistolas en la cabeza ni monos apuntándome con ballestas. Sólo espero que os guste la página, os gusten los artículos, y perdonéis mi limitada capacidad para escribir. Abrazos a ellos, besos a ellas, y nos vemos por aquí o por los garitos.

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