El ‘Mito de Mallory’, el misterio del Everest

Mallory Portada

@jiNKampano nos relata uno de los mitos más misteriosos de los últimos 100 años. George Mallory, alpinista inglés de los años 20, acompañado de Andrew Irvine, abrigado de una sencilla chaqueta de la época y calzado con botas reforzadas de tacos hechos manualmente, fue visto por última vez con vida a 240 metros de la cumbre del Everest, minutos antes de que el cielo se cerrase y acabara convertido en la leyenda más asombrosa de la historia del alpinismo.

El monte Everest con 8848 metros es el punto mas alto de la tierra, tan atrayente como mortífera. Sólo apto para el único ser vivo que se expone al peligro de forma voluntaria: el ser humano. En los años 20, conquistar esta montaña era el mayor desafío pendiente en una era dorada por la aventura donde el hombre, en su afán conquistador e imperialista, ya había colonizado el Polo Norte y el Polo Sur. Sólo quedaba pendiente el que fuera conocido como el “Tercer Polo”. Se había cerrado ya la época de las grandes exploraciones y la cordillera nepalí, en especial la imponente Sagarmāthā era el último gran grial para el ambicioso deseo de conquista del hombre. El sueño más irracional, Chomolungma era el borde del cielo, donde muchos creían que el hombre no podía sobrevivir… salvo George Mallory. El romántico alpinista inglés soñó con ser el primer hombre en escalar el Techo del mundo.

Mallory cadaver

En los libros de historia y en la enciclopedia universal está escrito que Edmund Percival Hillary y el serpha Yenzing Norgay fueron los primeros en llegar a la cima del Everest el 29 de mayo de 1953, hasta que el montañero californiano Conrad Anker levantó los cimientos de la historia del ser humano encontrando el cuerpo yaciente de George Mallory durante una expedición en la primavera de 1999, 75 años después de que el extraordinario alpinista británico y su acompañante Andrew Sandy Irvine desaparecieran a pocos metros de la cima de la montaña más alta del planeta tierra.

Nadie había vuelto a saber nada de ellos, hasta ese momento. Mallory sufría una fractura en el tobillo derecho que había tratado de cubrir con su pierna izquierda para paliar el dolor, minutos antes de morir. Tenía los brazos extendidos como su hubiera intentando escavar con los dedos en la montaña. Mallory fue visto por última vez por Noel Odell a las 12:50 P.M. en una cresta, dirigiéndose con fuerza hacia la cima por el oeste, pero su cuerpo fue hallado por Anker en el este, lo cual invita a pensar que estaba descendiendo. Además, sus gafas de sol estaban guardadas en el bolsillo dentro del chaleco. Entre sus pertenencias estaban documentos perfectamente conservados al paso del tiempo, un reloj de muñeca con óxido marcando las 5:10 y un altímetro sin manecillas con el cristal roto, pero lo que no se encontró fue la foto que llevaba Mallory de su esposa, el cual había prometido dejar en la cima del coloso del Himalaya. El cuerpo de Andrew Irvine y la camara de fotos siguen desaparecidos.

Segundo Escalon

El gran dilema y que casi 100 años después sigue sin resolverse es saber si George Mallory y Andrew Irvine sobrepasaron el “Segundo Escalón”, un paso rocoso a 8600 metros de altura. Un precipicio, una pared de roca maciza que Mallory e Irvine tuvieron que escalar de forma libre, sin la ayuda de la escalera colocada por chinos que desde 1975 ayuda a los alpinistas y con las limitaciones de la época. Debajo cae toda la cara norte del Everest hasta el glaciar de Rongbuk. Más de 2000 metros de caía libre donde, curiosamente, el cuerpo de Mallory no fue encontrado ya que su cuerpo yacía en el este.

En el “Segundo Escalón” está toda la controversia respecto a si Mallory e Irvine consiguieron hacer cima en 1924. Oficialmente, el Everest fue coronado por primera vez en 1953, por Hillary y Tenzing que ascendieron por la ruta del Collado Sur a la cual se accede desde Nepal y que actualmente es la ruta más usada y más accesible. Pero en los años 20, el régimen Comunista nepalí impedía entrar en Nepal y tuvieron que usar la ruta del Collado Norte (así lo llamó Mallory) accesible sólo desde el Tíbet. Ruta, dicho sea de paso, tuvo que descubrir él mismo, ya que hablamos de zonas hasta entonces desconocidas para el ser humano.

Noel Odell detalló posteriormente al diario The Times lo que había podido observar desde su posición:

“Toda la arista somital y la cumbre del Everest se hallaban despejadas. Mis ojos quedaron fijos en el pequeño punto negro que se recortaba en una cresta de nieve situada debajo de un resalte rocoso de la arista; el punto negro se movió. Entonces apareció otro punto negro que se desplazó por la nieve hasta reunirse en la cresta con el primero. Este se aproximó entonces al gran escalón rocoso y al poco apareció en lo alto; el segundo le imitó. Entonces, toda aquella fascinante visión se desvaneció, una vez más envuelta en nubes”.

Messner

Noel Odell hizo referencia al gran escalón rocoso como el Segundo Escalón y de ser así es muy probable que los dos alpinistas hicieran cima y la tragedia ocurriese descendiendo, pero las condiciones eran malas y no está claro que fuese el Segundo Escalon, tratándose en realidad del Primer Escalón de los tres que hay antes de llegar a la parte final que da a la cima del Everest.

Sus detractores sostienen la teoría de que su ascensión fue fallida. Entre ellos, el célebre alpinista Reinhold Messner:

“Siempre sospeché: nunca alcanzaron la cumbre. El Everest sólo podía escalarse entonces por su cara norte a través del pasillo Norton, en el que había fracasado cuatro días antes Edward Norton. Mallory no tomó esa ruta, la única que le habría llevado efectivamente hasta arriba, sino que escogió otra y llegaron al segundo escalón, a 240 metros de la cumbre. Imposible pasar por allí, al menos hasta 1975, cuando se fijaron en ese lugar unas escaleras de aluminio”.

Entre sus detractores, se alzan los que creen en la posibilidad de éxito en la expedición de 1024. Conrad Akner, el mismo alpinista que había descubierto en 1999 el cuerpo de Mallory, recreó la expedición de 1924 en 2007. Con ropa y utensilios de la época, Conrad Akner y Leo Houlding se vistieron de Mallory e Irvine y ascendieron el Segundo Escalón sin escalera (escalada libre), y alcanzaron la cima. Ambos consideraron después de la experiencia, que Mallory e Irvine pudieron hacerlo también. Mismo pensamiento que Óscar Cadiach, primer escalador del Segundo Escalón de manera libre y sin oxígeno, en 1983.

Mallory y Ruth

Aventura y riesgo; hay personas que se alimentan de ello, que fuerzan sus propios límites. George Mallory fue una de esas personas. Criado en Cheshire, norte de Inglaterra e hizo su primera escalada en Mobberley, su ciudad natal. Su padre era párroco, y el joven Mallory se escapó a los 7 años para subirse a lo alto de la iglesia. La escalada fue la auténtica pasión en su vida junto su mujer, Ruth Turner, con la que tuvo 3 hijos.

A los 19 años, Mallory ingresó en la Universidad de Cambridge para estudiar Historia y posteriormente convertirse en profesor de la escuela Charterhouse de Godalming. Una época de gran agitación cultural. Hombre carismático, tenía una gran presencia física que hacía fijarse en él. Un soñador. Era la edad de oro de las exploraciones y su sueño convirtió forma en el Everest, y el de una Inglaterra en decadencia como la última oportunidad de darse vigor así misma. Se obsesionó con una montaña que no había visto ya que ningun occidental se había acercado a ella a menos de 60 kilómetros.

Durante la Primera Guerra Mundial, sirvió como fusilero en la Royal Garrison Artillery, que entró en acción en Armentieres, donde tuvo su primer contacto con la muerte. Mallory había vivido la carnicería de la Primer Guerra Mundial. Soldados amigos, víctimas a metros de él en mano de balas alemanas. Ya sabía lo frágil que era la vida y quiso vivirla al máximo con el desafío de su vida; el monte Everest, el techo del mundo.

Expedicion

Mallory formó parte de la primera expedición al Everest por su reputada cualidad como montañero en 1921. Tuvo que abordar el coloso Himalayo a través del Tibet, por la cara Norte. Los nepalíes le negaron la entrada por la más sencilla cara sur, ruta de acceso en 1953 por la primera subida oficial al Everest de Hillary y Tenzing. Tras 8 semanas de viaje que en la actualidad es un vuelo apacible, el inglés vio por primera vez la montaña que le tenía hechizado; el Everest: un preciosa roca colosal cubierta de nieve y a la vez temible como un ogro.

Sin mapas, no había ruta, y esa expedición debía encontrar la manera que les llevara al coloso del Himalaya. Mallory lideró la búsqueda durante meses hasta que encontró un valle glacial que serpenteaba alrededor de otras montañas hasta el mismo pie del Everest. Un muro de 300 metros llevaba a la cresta que Mallory llamó Collado Norte y de ahí, al techo del mundo. El Monzón imposibilitó la escalada y tuvieron que volver a casa.

En la Segunda Expedición de 1922, Mallory volvió, esta vez, con cámaras para filmar el Everest y mostrarlo al mundo. Había llegado más arriba que nadie hasta el momento cuando ocurrió el desastre; una fuerte nevada en una zona complicada de hielo provocó una avalancha donde muerieron 7 compañeros. Se culpó por ello; y no quiso volver al Everest, queriendo alejarse de todo lo ocurrido. Durante 2 años no quiso saber más que la vida con su mujer e hijos. Pero en la expedición de 1924, Mallory vió su última oportunidad de atacar el Everest y ser el primero en llegar a la cima, a pesar de la contraposición de su mujer Ruth. De tal forma, su personalidad se movía a través de dos polos, el de su mujer y el Everest; el tercer polo después del Polo Norte y el Sur.

Mallory estuvo en EEUU en 1923 cuando la crisis azotaba duro para dar conferencias sobre el Everest, en Nueva York. La respuesta a un periodista del New York Times sobre ¿Por qué el Everest? se hizo mundialmente famosa: “Porque está ahí”. La montaña estaba ahí, no se había escalado, y la búsqueda continuaba. Con 38 años, Mallory se vio ante la última oportunidad de alzarse en la cima del mundo.

Irvine

En la tercera expedición, Mallory tuvo que elegir a su compañero de escalada; Andrew Sandy Irvine; un joven de 22 años con apenas experiencia en el alpinismo pero dotado de otras cualidades que Irvine vio en él; fuerza atlética de un remero, su capacidad para superar el dolor, la tenacidad y, además, porque era un fenómeno maniobrando con las botellas de oxígeno. El 29 de febrero de 1924, Mallory partió desde Liverpool con la promesa a su mujer que dejaría una fotografía suya en la cima del Everest. Un viaje de 3 semanas hasta la India con una caminata final de 600 kilómetros a finales de marzo con todo el equipamiento encima. Con 300 yaks con el aprovisionamiento hicieron su viaje por el Tibet (a pie, no había Jeeps), llegando el 25 de abril al último puerto de montaña antes del Everest, el Pang La. El 29 de abril se asentaron en su campamento base a 18 kilómetros de la cima.

Los monjes de un monasterio dieron la bienvenida a la expedición de Mallory de una forma un tanto poco halagüeña. El Lama dio la bienvenida de forma agorera, les dio la bendición y además profetizó que los demonios de la montaña expulsarían a los montañeros, recreando incluso con abrumadoras ilustraciones como los Dioses arrojarían a un hombre de occidente al infierno.

El 2 de mayo de 1924, salieron del campamento base camino del Everest. Mallory creo entonces la estrategia que se sigue usando a día de hoy; crear más campamentos, así poder descansar y aclimatarse al clima. En el campo 2, Mallory y la expedición sufrió una noche brutal, y empezaron a ser conscientes de la que estaba por venir, ya que para ellos era desconocido. Ya en el campo 3 el cuerpo humano empieza a sufrir problemas; perdida de apetito, fuertes dolores de cabeza y perdida de oxígeno por cada respiración. De ahí a la cima aun quedan 2700 metros del más sufrido infierno que pueda imaginarse. Norton y Somervell lo intentaron a principios de junio de 1924, pero tuvieron que volver. Norton con cegera y Somervell estuvo a punto de ahogarse cuando tosía, fueron las causas de que decidieran tomar la decisión de volver a casa, pero Mallory sabía que, a pesar que el Monzón se aproximaba, sabía que abandonar era sinónimo de no llegar a la cima del Everest jamás. Mallory se negó e hizo un intento más. Mallory preparó el asalto final junto a su compañero Irvine, el cual era consciente de su importancia por su habilidad con el oxígeno debido al mal de altura. El 5 de junio Irvine dejó sus últimas notas escritas. Mallory dejó también sus últimas palabras escritas, y era consciente que era su última oportunidad de escalar el techo del mundo: “La suerte está echada. De nuevo por última vez avanzamos por el glaciar de Rongbuk en pos de la victoria o de la derrota final”.

Mallory ultima foto

El 6 de junio, Odell fotografió por última vez a la dupla Mallory-Irvine en el Collado Norte y el 7 de junio, filmó las últimas imágenes de los montañeros en la zona de la muerte, donde el cuerpo humano no está preparado para estar mucho tiempo. A semejante altitud, en la zona de la muerte, a partir de 8000 metros de altura, la montaña saca lo peor del ser humano; dar un paso se convierte en una heroicidad, tu capacidad sensorial merma, tu miedo aumenta con la vista de cadáveres que el entorno extremo impide ayudar a salvar en vida y tu capacidad cerebral se convierte en la de un niño. Parece una experiencia extracorporal en un entorno desconocido. El cuerpo humano no está preparado para vivir a esa altitud troposférica y vive de prestado. Entra en necrosis; piel que muere. En realidad, sientes morir. A partir de 8000 pies no se muere; se está muerto.

A 600 metros de la cima, Mallory e Irvine montaron el último campamento, donde Mallory escribió a Odell sobre su posición para el día siguiente y poder filmar la esperada y ansiosa estampa para la eternidad. Avisó Mallory que buscara en la franja de rocas debajo de la pirámide o subiendo la linea de horizonte a las 8 de la mañana, aunque en el escrito dejara impreso 8 P.M. por equivocación, pues era evidente. Ansiedad, miedo y agotamiento; un cockteal demoledor a pocos metros de la cima. Inmediatamente que, los dos montañeros, se toparan ante una pared brutal de roca a pocos metros por debajo de la cumbre del Everest; el “Segundo Escalón”.

Noel Odell

A las 12:50 del 8 de junio de 1924, Noel Odell vio a los dos montañeros entre las nubes del Everest:

“Toda la arista somital y la cumbre del Everest se hallaban despejadas. Mis ojos quedaron fijos en el pequeño punto negro que se recortaba en una cresta de nieve situada debajo de un resalte rocoso de la arista; el punto negro se movió. Entonces apareció otro punto negro que se desplazó por la nieve hasta reunirse en la cresta con el primero. Este se aproximó entonces al gran escalón rocoso y al poco apareció en lo alto; el segundo le imitó. Entonces, toda aquella fascinante visión se desvaneció, una vez más envuelta en nubes”.

A partir de ese instante, jamás volvió a saber de ellos. Ni él, ni nadie. Depués de la búsqueda y el paso de varios días, mantas en forma de cruz simbolizaban la fatal noticia; Mallory e Irvine estaban desaparecidos y probablemente habrían fallecido. El Comité se lo comunicó a su mujer y, ella, a sus hijos. El luto se adueñó del país que lloró a sus soldados caídos. Mallory, el hombre que pasó inmediatamente a conocerse como Mallory, el mito. Su Leyenda aún sigue vigente y sin resolverse 91 años después: “Me encantaría que lo hubieran conseguido, aunque nunca lo podamos saber”Chris Bonington-.

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3 Responses to El ‘Mito de Mallory’, el misterio del Everest

  1. pruizga dice:

    Enhorabuena. Precioso artículo. Muy documentado, completo y emotivo.
    Lástima que este misterio, o leyenda, nunca se aclare. Pensar que pueda aparecer una cámara de fotos que lo resuelva es una quimera. Con los datos de que se dispone , siempre quedará la duda.

  2. Juanstrong dice:

    Que excelente historia… la dupla Andrew -- Irvine, sus vidas y su empeño en conquistar algo nunca antes conquistado y el misterio de su desaparición hacen de esta historia algo digno de ser visto en una película. Muy buen articulo, saludos.

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