Sebastián Álvaro: ‘Al final de nuestros días sólo nos arrepentiremos de aquello que no intentamos’

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@jiNKampano nos entrevista al aventurero, viajero, alpinista, documentalista, escritor, colaborador de radio y televisión y exdirector del programa ‘Al Filo de lo Imposible’ entre otros, Sebastián Álvaro; un referente cultural y deportivo español desde la década de los años 80.

Sebastián Álvaro (Madrid, 23 de noviembre de 1950) dirigió durante 28 años el programa ‘Al Filo de lo Imposible’; un programa documental de referencia nacional e internacional además de ser colaborador de radiotelevisión y escritor.

Multidisciplinar, metódico, trabajador, experimentado, culto, inteligente y comprometido, Sebastián Álvaro es la viva representación de la suprema aspiración de todo ser humano; vivir por y para lo que te gusta, y ser feliz con ello.

Defensor de la naturaleza a ultranza, esa naturaleza que tanto le ha dado, ve con nostalgia los tiempos en que la televisión de su pais estaban bañadas de documentales culturales, rehuyendo de los estereotipos banales actuales y la comercialización de lo que más ama, la montaña.

Detrás de sus increíbles historias, se esconde la templanza y sapienza de un hombre maduro orgulloso de todo el trabajo que ha realizado durante tantos años. Fiel a si mismo y a los suyos, a su forma de entender la vida, Sebastián es un romántico aventurero que el paso de los años le han demostrado que al final estamos aquí ‘de paso’ y lo importante es, sencillamente, vivir.

– El 23 de noviembre usted cumplió 65 años. ¿Se siente aun con fuerza e ilusión para seguir realizando la labor que siempre le ha caracterizado?

Afortunadamente la vida que he llevado todos estos años, con mucho ejercicio y con hábitos saludables, me ha permitido llegar con las suficientes fuerzas para seguir haciendo el tipo de vida que siempre me ha gustado. Espero seguir desarrollando mi actividad como escritor y documentalista, y al mismo tiempo con viajes y expediciones. No quiere decir que lleve el mismo ritmo de expediciones, del orden de diez, o más, al año, como cuando dirigía ‘Al Filo’, y no tanto porque me falten fuerzas sino porque desde mi despido de RTVE mi vida la he organizado de otra forma y me apetece más dedicarle más tiempo a las personas y amigos que quiero.

– Dirigió durante 28 años el programa de documentales “Al filo de lo imposible”, programa referencia cultural en España, galardonado con numerosos premios. ¿Qué recuerdos tiene del programa?

Los recuerdos de esos 28 años son mi vida. En realidad, sin que suene a pedantería, la historia de mi vida es la historia de ‘Al Filo de lo Imposible’. Espero que el tiempo permita juzgar con generosidad todo lo que fuimos capaces de hacer. Pero aquello se terminó porque algunos decidieron dejar la radio televisión pública a cenizas, no porque no hubiéramos podido ser el programa documental de referencia del mundo de habla hispana y convertirnos en una factoría de documentales. Pero aquello se acabó, fue un proceso doloroso para mi, pero al día siguiente de irme ya estaba trabajando en otros proyectos. Y en eso sigo.

– Escribe en su columna del Diario “AS” y tiene su sección en el programa de radio “El Larguero” (José Ramón de la Morena, Cadena SER). ¿Qué impresiones la causan los programas y la prensa de la actualidad con respecto a los de la década de los 80 y 90′, como era su “Al Filo”?

La situación actual ha cambiado mucho respecto a aquella España, recién restaurada la democracia a comienzos de los años ochenta. España era un hervidero de ilusión, de cultura, de proyectos. Dentro de ese ambiente ilusionante nació ‘Al Filo’. Hoy sería impensable un proyecto igual, pero también la sociedad actual gusta más de los programas del corazón, que entonces no existían y la televisión es más banal (en el sentido de falta de espesor intelectual). Por entonces en TVE hacíamos dos programas de teatro a la semana (un Calderón y un Lope), diez series de documentales, reporteros que se iban a cubrir guerras en lugares remotos simplemente con un cámara, y para debatir teníamos programas como ‘La Clave’… ¿No sería eso en la actualidad algo parecido a una revolución cultural? Pues precisamente ese momento y esa televisión pública (la mejor que hemos tenido sin duda) propició programas como ‘Al Filo de lo Imposible’. Me gustaría recordar en este momento a todas esas personas que lo hicieron posible, desde los directores generales a los que hacían el mantenimiento de las cámaras.

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– Ha realizado más de 300 documentales. Dígame uno que guarde con especial recuerdo.

Si tuviera que elegir sólo uno (Me gustaría quedarme con unos 20-30) me quedaría con K2, el documental que hice al regreso de la desdichada expedición a la cara norte del K2 en 1994.

– Usted es, ante todo, un viajero de profesión y vocación. ¿Cual es el lugar que más impresión le haya causado en sus más de 200 expediciones?

Muchos me han impresionado y, afortunadamente, muchos me siguen conmoviendo. El Karakórum del verano de 1981 cambió mi vida. La Antártida es el lugar en el que fui feliz y al que, contraviniendo el consejo de Sabina, siempre pienso en volver. La travesía del Gran Mar de Arena es una de las mejores expediciones y posiblemente no se pueda volver hacer en muchos años. Es el paisaje de lo desolado, de la sencillez y, como decía Unamuno, llegar a amar la desnudez es un proceso de reflexión y un grado de civilización. Y, por último, la Patagonia chilena sigue guardando uno de los reductos de aquella tierra no domesticada por el ser humano, la Tierra de antes y después del hombre.

– En más de 300 documentales, más de 200 expediciones, a buen seguro hubo momentos complicados y tristes. ¿Nos cuenta alguno?

Los más tristes sin duda aquellos en los que perdí compañeros, la expedición al K2 de 1994, en la que murió Atxo Apellaniz y la expedición a la isla Guadalupe en el 2003 en la que falleció Xabi Iturriaga. También fueron momentos especialmente amargos, que nunca olvidaré, los intentos de rescate de Óscar Pérez y de Juanjo Garra, que terminaron sin éxito. Haber tenido la responsabilidad de esos dos rescates, aun sabiendo que hicimos todo lo que estaba en nuestra mano, me dejó muy tocado anímicamente durante mucho tiempo.

– Si le digo Everest, K2 y Annapurna, ¿Qué es lo primero que se le viene a la cabeza respecto de cada una?

Everest es hoy una montaña vulgar convertida en un parque temático y en una ambiciosa feria de las vanidades. El K2 es la montaña de la montañas, la más difícil y peligrosa, la montaña que más he amado pero también que peor nos ha tratado. A veces en la montaña ocurre lo mismo que en el amor… El Annapurna es, para mi, el primer ochomil. La montaña de los franceses, de mi amigo Maurice Herzog.

– ¿Se arrepiente de no haber intentado la cima de algun “8 mil” de todos en los que ha estado?

No. Uno debe saber distinguir cuando ocupa un puesto de la responsabilidad y trascendencia de ‘Al Filo’, lo que le gusta hacer de los que se debe hacer, que muchas veces son cosas diferentes. Sólo intenté el primero, el Hidden Peak en 1981, y me vi con fuerzas y capacidades para subir a la cumbre. Luego el tiempo no nos lo permitió. Después me convertí en el jefe de ‘Al Filo’ y eso suponía la obligación, por encima de mis apetencias concretas, en asegurar que todos mis compañeros volviesen a casa sanos y salvos y en hacer un documental que contase aquella historia. Y eso es lo que hice.

– Si hay alguien que ha estado en lugares inhóspitos y salvajemente bellos es Sebastián Álvaro. Si tuviera que elegir un lugar de obligatoria visita para todo ser humano antes de morir, ¿Cual sería ese sitio?

Jaja, diría a la gente que tendría que visitar muchos sitios antes de morir. La cultura del viaje no se incorporó en tiempos modernos en España, a pesar de haber descubierto un continente y explorado buena parte del mundo. Viajar nos enriquece y nos permite no sólo ampliar nuestros conocimientos del mundo sino también de nosotros mismos. Así que salgan a encontrarse ustedes por lugares como el Himalaya o la Antártida, a ser posible vayan ustedes solos o con muy poca gente, lleven poco dinero y atrévanse a fracasar. Si fracasan no regresarán derrotados porque lo intentaron. Al final de nuestros días sólo nos arrepentiremos de aquello que no intentamos.

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– ¿Siente más paz en su casa viendo la televisión o a 8000 metros de altura?¿Cual es el sitio donde haya sentido más paz interior?

El lugar que más paz he sentido es caminando sólo por el desierto líbico durante casi un mes. Pero estoy en paz en mi casa o viviendo dos meses en invierno en el Karakórum con un pequeño grupo de amigos.

– Usted escribió “Conversaciones con Reinhold Messner”. ¿Es Reinhold Messner el mejor alpinista de la historia? ¿Cómo era el alpinista italiano, primera persona en escalar las 14 cumbres de más de 8000 metros, sin oxígeno?

Sin duda Reinhold Messner es el alpinista con mejor historial de escaladas, ascensiones y travesías de todos los tiempos. Messner es un solitario, incapaz de trabajar en grupo, pero con un nivel de exigencia personal insuperable. No solamente es lo que ha hecho sino cómo lo ha hecho y en el tiempo que lo hizo. Creo que es un alpinista irrepetible. Bajo el punto de vista personal es un tipo de trato áspero, aunque posiblemente haya dulcificado el carácter después de la reconciliación que tuvo con Bonatti. El libro que ha escrito me parece el más humano que le he leído a Messner.

– Si le digo Reinhold Messner, Walter Bonatti y Chris Bonington, estamos hablando posiblemente de los tres mejores alpinistas de la historia, o hay otros que merecen este reconocimiento?

Sin duda esos tres estarían en todas las listas de los 10 mejores. Si nos remontamos a los orígenes del alpinismo deberían estar Saussure, Whymper, Mummery, Mallory y varios más. En los tiempos modernos yo podrían incluir junto a esos tres al polaco Kukuzcka. Y por supuesto habría que nombrar a otros muchos, pero en términos generales Messner, Bonatti y Bonington son los que más han ayudado a ampliar los horizontes del alpinismo en el siglo XX.

– ¿Quién ha sido su alpinista favorito?

Walter Bonatti. Fue un privilegio contar con su amistad durante los últimos 14 años de su vida.

– Tres nombres: Juan Eusebio Oiarzabal Urteaga, Alberto Iñurrategi Iriarte y Edurne Pasaban Lizarribar.

Lo que tienen en común: Fueron tres de las personas que pasaron por ‘Al Filo’, las tres escalaron los 14 ochomiles, los tres cumplieron con creces y se han convertido en referentes del alpinismo español. Con los tres mantengo amistad aunque, por razones obvias, ahora nos vemos menos que antes.

– ¿Qué consejos le daría a una persona que quiere iniciarse en el mundo del alpinismo?

El principal: que lleve cuidado. Hoy tenemos todos los elementos para aprender esta actividad con seguridad. La segunda que se apasione con el paisaje y con las montañas y, por tanto, se convierta en un ardiente defensor de ellas. Y por último que lea mucho todo lo referente a las montañas y a la historia del alpinismo. Nunca se arrepentirá de haberse decidido practicar la aventura moderna más cercana al corazón del hombre. Se convertirá en alpinista, no en un deportista cualquiera. Creo que (de la misma forma que guardia civil o cura) un alpinista será toda la vida alpinista, podrá subir montañas más o menos altas, de joven acometerá grandes hazañas, pero cuando de anciano y un bastón camine lentamente por aquellos senderos de juventud seguirá siendo el mismo alpinista que comenzó por esos mismos senderos muchos años antes.

– Defensor de la necesidad de recuperar el espíritu de los aventureros románticos. En su opinión, ¿Cual es el espíritu de un auténtico aventurero romántico?

Más que recuperar ese espíritu se trata de saber cual es la esencia del alpinismo. Correr por las montañas es un ejercicio muy saludable pero poco tiene que ver con ascender una montaña, empaparte del agua que corre por los torrentes, disfrutar de un bosque otoñal, escalar un corredor de nieve y llegar cansado a la cima para embriagarte del paisaje. Todo en la vida tiene su aprendizaje y su ritmo. Leer a aquellos que nos precedieron: Mallory, Bonatti, Shackleton, Diemberger, Herzog, incluso Messner (tan poco romántico a veces…) nos enseña que el Sentimiento de la Montaña, junto al amor y la amistad, es lo más enriquecedor que nos puede suceder en la vida.

– Recientemente se estrenó el filme “Everest”, dirigida por Baltasar Kormákur y escrita por Justin Isbell. Inspirada en dos expediciones comerciales y alrededor de unas 40 personas en la tentativa de coronar la montaña más alta de la tierra el 10 de mayo de 1996, enfrentándose a la peor tormenta de nieve conocida y pronosticada para un día después, con un trágico final. Una película con un fondo crítico sobre la ética comercial de aceptar clientes inexpertos para subir ochomiles. ¿Ha visto el filme? ¿Qué le pareció la película?

Vi la película que me pareció buena, e incluso magnífica si la comparamos con otras producciones de Hollywood sobre aventuras en montaña. Sin duda no pasará a la Historia del Cine de todos los tiempos, pero bajo el punto de vista de un amante de la montaña, y además documentalista, debería decir que está muy bien hecha, que retrata con fidelidad lo sucedido en el Everest aquella trágica primavera pero, además, refleja la dureza de una expedición a una montaña tan alta y, en efecto, no esconde la crítica al modo de comportarse de las expediciones comerciales. Y hay que señalar que desde entonces la situación no ha hecho sino empeorar y que la ética ha desaparecido del Everest al mismo tiempo que ha ido aumentando la codicia de los interesados en convertir la montaña más alta del mundo en un montón de negocio y desperdicios.

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– Usted dijo: “El Everest se ha convertido en la feria de las vanidades”, una crítica en relación a valores perdidos del alpinismo clásico en pos de lo comercial, además de una denuncia medioambiental. ¿Cambiará todo este “circo” y se cuidará más de Chomolungma (Madre del universo)?

No creo mientras no cambien las cosas. Y para que cambien deberían producirse las siguientes cosas: limitación de número de expediciones en función de las rutas existentes. Transparencia absoluta en la concesión de permisos. Rigor a la hora de aplicar la normativa medio ambiental dentro del parque del Sagarmatha. Y, por último, prohibir la utilización de botellas de oxígeno (excepto para uso medicinal) para la ascensión del Everest.

– Un “Lama”, además de darles su bendición hizo una advertencia a la expedición del Everest de 1924, profetizando que los demonios de la montaña, tratarían de expulsar a los montañeros, haciendo una ilustración espeluznante de los Dioses desmembrando a un hombre occidental y arrojándolo al infierno. ¿Qué hay de místico y de real? ¿Cómo es la cultura nepalí?

La verdad es que no recuerdo ese pasaje, aunque es muy repetido en la cultura budista. Supongo que el Lama sería tibetano porque los británicos no pudieron entrar por Nepal sino por el Tíbet. Parece normal que en las culturas que nacieron en torno al Himalaya hubiese prendido que en aquellas cimas que tocan las nubes fuesen los Tronos los Dioses. Sus mismos nombres son buena prueba de ello: Annapurna, Cho Oyu, Chomolungma, y muchas otras sagradas, del Kailash al Ama Dablam o el Machapuchare. Incluso a escépticos como yo nos siguen impresionando y evocando ese sentimiento reverencial, a medio camino entre la atracción, el pavor y lo sagrado.

– No puedo acabar esta entrevista sin preguntarle sobre el misterio más apasionante de la historia del alpinismo. Dada su dilatada experiencia, su sabiduría en el mundo de la escalada, la montaña, las aventuras y sus conocimientos en la materia que, a continuanción me dispongo a preguntarle: ¿George Herbert Leigh Mallory y su compañero Andrew “Sandy” Comyn Irvine hicieron cumbre en “El techo del mundo” (Monte Everest) el 8 de junio de 1924? Contésteme afirmativa o negativamente y las razones que le invitan a pensar así. ¿Qué significa George Mallory para la historia?

No podría contestar afirmativa, pero tampoco negativamente como ha sido tardicional en el mundo del alpinismo. Si puedo decir que me gustaría que lo hubieran conseguido porque aquellos aventureros románticos se lo merecieron más que nadie. Y también puedo afirmar que subieron muy alto, más que lo que suele haber pensado. Y para esto claro que tengo razones: Sus tiempos entre campamentos en la cara norte del Everest son difíciles de mejorar hoy en dia a pesar de los actuales materiales. El testimonio de Odell, que generalmente se ha desestimado, y que es vital: Odell dijo que los vio por encima del 2º escalón, es decir por encima de 8600 metros. Tenían todavía una botella de oxígeno encima, al menos, y cuando apareció el cadáver de Mallory en 1999 no llevaba el sistema de oxígeno lo que quiere decir que habían consumido todo el oxígeno que llevaban. Y por último, todos sus compañeros, extraordinarios alpinistas, gente sensata y con experiencia, estaban seguros de que lo habían conseguido. Por otro lado, las razones que se esgrimen por el lado de los contrarios no suelen ser muy consistentes, la mayoría de los alpinistas con peso que no son partidarios de su ascensión, como Herzog o Messner, son opiniones claramente interesadas (consciente o inconscientemente) y básicamente se centran en argumentar que el el muro del 2º escalón no pudieron franquearlo, sin embargo Odell relata que los vio encima del muro de roca. Ante la duda me quedo con la opinión de Odell, que era el geólogo, por lo que era harto improbable que se confundiera (por la referencia de las franjas amarillas de la pared), que fue un magnífico alpinista y que murió con casi cien años, erre que erre, diciendo que sus amigos habían subido. Me quedo con Odell, matizando un poco, sino llegaron a la cima… les faltó muy poco.

El test de Sebastián Álvaro

Una comida: Huevos fritos con patatas.
Una bebida: Tinto de verano
Un actor: El Sean Connery de El Nombre de la Rosa
Una actriz: La Rita Hayworth de Gilda, me parece una de las mujeres más hermosas que he visto.
Una película: El Padrino (Ciudadano Kane, El Triunfo de la Voluntad)
Un grupo o cantante música: de Sabina
Una canción: Peces de Ciudad
Un libro: Los Descubridores, de Daniel J. Boorstin.
Un lugar para perderse: El hotel Palazio, en Nerín, al pie del Monte Perdido.
Una cualidad: La capacidad de trabajo y organización. La Tenacidad y el Compromiso.
Un defecto: La impaciencia y la ingenuidad, a partes iguales.
Que cualidad considera primordial en una persona: La honestidad y la valentía. Para un amigo, además, la lealtad.
Que defecto no tolera en una persona: Lo que no perdonaban los clásicos: La Traición ni la cobardía.
Algo que le guste: La charla, la lectura, escalar, amar, mi familia.
Algo que odie: La banalidad intrascendente de la telebasura. La deslealtad de los cobardes.
Que cambiaría de nuestro actual mundo: La hipocresía de los hombres civilizados, como dijo mi admirado Luis de Saboya.
Mejor compañero con el que haya trabajado: He tenido muchos y muy buenos, si dijera alguno me regañarían muchos que siguen siendo buenos amigos.
Mejor alpinista con el que haya trabajado: Walter Bonatti, un lujo y un honor.
Lugar más inhóspito que haya visitado: El interior de la Antártida y la Dama Blanca, en el fiordo de las Montañas (Chile)
Lugar más místico que haya visitado: El Kailash, el lago Manasarovar.
Lugar más bello que haya visitado: Muchos… me quedo con la visión de la Antártida desde la cima del monte Scott.

‘Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasará, y otras hacen que suceda’.
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3 Responses to Sebastián Álvaro: ‘Al final de nuestros días sólo nos arrepentiremos de aquello que no intentamos’

  1. Qué bien se expresa Sebastián Álvaro.. dan ganas de subir Navacerrada a pecho ahora mismo…

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