FC Barcelona vs. Atlético de Madrid: El Reino de los Cielos

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@javicanarion realiza la crónica del Barcelona – Atlético de Madrid basándose en la película el Reino de los Cielos.

Hace poco estuve viendo de nuevo la película “El Reino de los cielos“, que hace referencia a la histórica época de las Cruzadas en Tierra Santa. En ella, Balduino IV, un Rey honrado y justo pero enfermo de lepra, mantiene a Jerusalén alejada de las ambiciosas manos de Saladino mediante un complicado sistema de pactos de no agresión. A su muerte, el arrogante Guido de Lusignan, casado con la bella princesa Sybila, accede al trono y rompe el delicado pacto con Saladino, llevando a las tropas cristianas a una muerte segura en una batalla perdida de antemano.

Previendo la absoluta estupidez de la estrategia de Guido, Balián de Ibelín decide quedarse en Jerusalén defendiendo la ciudad en condiciones precarias. Ayer el Cholo Simeone fue Balduino IV (Edward Norton) sin máscara plateada hasta el minuto 35, y Balián de Ibelín (Orlando Bloom, pero con más huevos) desde ese momento hasta el pitido final.

El Cholo comenzó el partido sabiéndose fuerte, recordando lo ocurrido hace dos temporadas en “Cartagena de Indios”, enriscado en una fortaleza casi inexpugnable y con todo el ejército rojiblanco intacto, esperando una orden suya para presionar robar y defender los límites de la portería de Oblak como si les fuera la vida en ello. En sus cabezas seguro que les iba la vida en ello, como a aquellos caballeros cruzados en Tierra Santa. El Cholo, como Edward Norton en la película, se auto-proclamó Jerusalén (“Yo soy Jerusalén. Yo soy el Atlético de Madrid“), para darle una vuelta de tuerca a la estrategia, y soltando arriba a sus perros de presa (Griezmann, Carrasco, Torres) puso contra las cuerdas al hasta hace poco invicto ejército de Saladino Luis Enrique.

Torres marcó el gol Vintage, el único gol que parece que le es sencillo marcar, carrera al espacio y a un toque raso, en este caso por debajo de las piernas de Ter Stegen, para poner el 0-1 bien temprano en el marcador. Un sudor frío recorrió la espalda de Luis Enrique Saladino y de todos los espectadores barcelonistas del Camp Nou. Ganar un partido al Atleti es complicado. Ganarle una vez el Atlético de Madrid ha marcado es misión imposible… en condiciones normales.

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Si Guido de Lusignan cometió el error de enviar a sus tropas a combatir en campo abierto a Saladino, Torres cometió el suyo al hacer una falta por detrás también en campo abierto, en terreno de nadie. Dejó al Atlético de Madrid en Tierra Santa, encastillado pero en clara inferioridad numérica, ante un rival cabreado y superior. Como era de esperar, el ávido de gloria Luis Enrique Saladino lanzó a todos sus halcones a la conquista de Jerusalén.

El Cholo Simeone, ya convertido en Balián de Ibelín, arengó y convirtió en colchoneros a todos sus hombres disponibles. (“- ¿Cree usted, Diego Pablo de Ibelín, que sus hombres combatirán mejor sabiéndose atléticos?”; “-Sí, lo creo”), convenciéndoles de que luchar por defender su portería era luchar no sólo por su orgullo y su honor, sino también por su supervivencia y la de todos los atléticos que representaban. Debían saber que el Barcelona no iba a hacer prisioneros ni iba a dar cuartel. Quedaban 65 minutos de sufrimiento, tras los cuales Jerusalén debía permanecer en pie.

El partido fue desde entonces unidireccional. Un par de contraataques sorpresa del Atleti no obviaron que el Barcelona encerró groseramente al Atlético de Madrid en torno a Oblak, como si las líneas del área fueran las poderosas murallas de Jerusalén El Atleti esperó allí una y otra vez, rechazando con malas maneras (aceite hirviendo o patadas, no recuerdo con claridad) a los malabaristas del F.C. Barcelona. Messi, Neymar, Iniesta, Alba, Alves… Uno tras otro percutían sobre la muralla hasta que encontraron un resquicio, y con algo de fortuna Luis Suárez se coló por la grieta de la muralla para empatar el partido.

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El Barcelona, con su hinchada rugiendo, se volcó sobre esa grieta y Balián Simeone gritaba desde las almenas de la banda enviando a sus jugadores una y otra vez a pelear a esa brecha en lo que fueron los minutos más intensos de la eliminatoria. Cicatrices, heridas y tarjetas amarillas así lo atestiguan hoy a buen seguro. El mejor ariete del Barcelona, Luis Suárez, derribó con la cabeza la precaria puerta que a duras penas habían conseguido levantar los del Cholo para frenar la hemorragia, tumbando al coloso rojiblanco. Diego Pablo de Ibelín, viendo entonces la que hasta la Fortuna comenzaba a serles esquiva, pactó una salida honrosa para sus valientes y sufridos jugadores-soldado. Rindió Jerusalén, sí, pero conservando el orgullo intacto en sus muchachos, la admiración de Luis Enrique Saladino y de todo el ejército rival, y un aroma a que quizá cayera Jerusalén ayer en Barcelona, pero la certeza de que eso no iba a quedar así.

El Cholo de Ibelín, de hecho, se lame las heridas en su refugio a orillas del río Manzanares, convocando desde hoy de nuevo al ejército (Gabi, Saúl, Koke, Godín, Giménez, Savic, Oblak) a una Cruzada que se prevé complicada, extenuante y tortuosa, pero recuperar Jerusalén es el camino, y una vez eliminado el Barcelona.. La Copa de Europa, la Champions que es el Reino de los Cielos del Atlético de Madrid, estará un paso más cerca.

Un abrazo a ellos, un beso a ellas, y nos vemos aquí o en los bares, o en twitter @javicanarion

@JaviCanarion

Me llamo Francisco Javier, o Javi, o Pichi, o Canarión, y vine a nacer entre los lejanos pero audibles gritos de recios alemanes e histéricos italianos mientras se jugaba la final del Mundial de España ’82, muy cerquita del Bernabéu. Por tanto, tuve el privilegio que me acompañará de por vida, el poder decir que el equipo de mis amores, España, me regalase otro 11 de julio por mi 28º aniversario la Copa del Mundo desde Johannesburgo. Los diamantes y los Mundiales, son para toda la vida. Por lo demás soy de querencia merengue, y no me gusta el dulce, pero con el corazón bombeando sangre azul y amarilla de mi equipillo representativo de las Islas Canarias, la Unión Deportiva Las Palmas. Siendo de letras estudié Ciencias, y sintiéndome grancanario aún trabajo en Madrid. Me gustan los deportes, verlos, practicarlos, y ahora, escribir sobre ellos. Me encanta el fútbol, y adoro la noche. Y estoy realmente ilusionado con este proyecto en el que me he embarcado, lo juro, sin pistolas en la cabeza ni monos apuntándome con ballestas. Sólo espero que os guste la página, os gusten los artículos, y perdonéis mi limitada capacidad para escribir. Abrazos a ellos, besos a ellas, y nos vemos por aquí o por los garitos.

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2 Responses to FC Barcelona vs. Atlético de Madrid: El Reino de los Cielos

  1. @jiNKampano dice:

    Arbitraje lamentable que benefició al club más poderoso.

    Las amarillas de Torres son, con el reglamento en la mano, amarillas, pero nadie saca dos tarjetas en tres faltas en cuartos de final de la Copa de Europa, para cargarte el partido sino hay algo más justificado o evidente. Ni que decir tiene, que si los papeles hubieran sido al revés (el delantero fuera del FC Barcelona), no se hubiera atrevido a expulsarle.

    Tampoco tiene sentido no amonestar a Busquets por una jugada similar.

    Es evidente que Suárez, autor de los goles, debió ser expulsado (y varias veces).

    También hubo jugadas polémicas del Atlético pero lo que denota el arbitraje es el doble rasero del equipo grande y el no tan grande.

    Enhorabuena por el artículo.

  2. Tengo la misma sensación con las jugadas polémicas… creo que no era suficiente para cargarse un partido y media eliminatoria… A ver qué pasa en la vuelta con un sobreexcitado Atleti…

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