Publicado el 28 octubre, 2021 por Elisa
primer-burdel-atenas
Un poco de historia

El primer burdel de Atenas

La prostitución es un oficio tan antiguo como el propio ser humano, y no en vano se le conoce como la profesión más antigua del mundo. Tal vez sea exagerar un poco, pero está claro que la intención de pagar con sexo para conseguir bienes y servicios siempre ha existido, y ha sobrevivido a todas las épocas y culturas. No en todas ha existido la prostitución tal y como la conocemos hoy en día, pero siempre había mujeres que se entregaban al placer a cambio de un poco de dinero, o incluso otros bienes. Esa transacción podía verse como algo sucio, o como un intercambio más de tantos que se realizaban en la vida cotidiana. Dependía mucho de la propia cultura y la visión que tuviera sobre el sexo, el estar a un lado o al otro de ese juicio. En Atenas, cuna de la cultura clásica, la libertad sexual era bastante importante durante buena parte de la era dorada de la ciudad. Por eso la prostitución era un oficio de primer nivel, al menos en cuanto a ganancias.

Las prostitutas griegas no eran las primeras en entregarse al placer, ni mucho menos. Como ya decíamos, hay registros de prostitución incluso en la Biblia, y culturas anteriores, como los fenicios, ya tenían a las prostitutas entre sus trabajadoras habituales. Sin embargo, Atenas descubrió que aquel oficio no podía quedarse al margen de la ley, y lo institucionalizó. Sirviéndose de ese aperturismo sexual, que permitía a mujeres, hombres e incluso niños entregarse sexualmente a cambio de dinero, los gobernantes griegos crearon prostíbulos municipales. Fue, de hecho, la primera cultura que trato de “legalizar” oficialmente este oficio, aunque solo fuera para controlarlo. Si bien había muchas mujeres que todavía seguían ejerciendo de forma independiente en las calles de la ciudad, la mayoría pasaron a trabajar en estas casas de cita. Prostíbulos que eran dirigidos por ciudadanos atenienses, proxenetas de la época que empleaban a sus esclavas como prostitutas y luego pagaban un impuesto a los gobernantes. Es así como surge el primer prostíbulo de Atenas, impulsado por la propia administración de la ciudad.

Su vinculación con Solón

primer-burdel-atenas-2

En el siglo VI a.C, la prostitución ya era un trabajo bastante importante en la Grecia de la época. Especialmente en las ciudades portuarias, donde el trasiego de marineros era constante, las prostitutas tenían mucho éxito. Y también los hombres que se entregaban al placer por dinero, puesto que la bisexualidad estaba prácticamente normalizada en aquella cultura. Solían ubicarse cerca de los barrios pesqueros, pero también en los centros de las ciudades, para atender a los clientes. La actividad generaba un gran aporte económico, y los dirigentes no tardaron en notarlo y tratar de aprovecharse de ese negocio que hasta entonces se les había escapado.

Fue Solón, el encargado de la Hacienda de la Atenas en el siglo VI a.C., quien canalizó los ingentes ingresos que se derivaban de la prostitución a través de un impuesto municipal. Nada complejo, simplemente un pago de los proxenetas al propio gobierno para poder llevar a cabo este negocio con sus esclavas. Las chicas seguían trabajando de la misma manera, pero ahora el Gobierno recaudaba una parte de las ganancias. Solón consiguió así una buena cantidad de dinero, un ingreso que utilizó, entre otras cosas, para construir un gran templo a la diosa Atenea, vinculada con el placer sexual y la pasión.

Así era este prostíbulo

Hasta la implementación de este sistema, la mayoría de mujeres atenienses trabajaban en la calle. Muchas eran esclavas bárbaras que habían sido compradas por los ciudadanos de la ciudad, y utilizadas como mercancía para obtener ganancias. Los gobernantes no querían terminar realmente con aquello, ya que no lo consideraban algo injusto o malo de por sí. Sencillamente buscaban sacar tajada de una situación de la que hasta ese momento no habían podido aprovecharse. Se institucionalizó el sexo de pago, como una actividad normal, pero las condiciones de las chicas no mejoraron demasiado. Los prostíbulos sí que se modernizaron un poco, para permitir que las chicas y los clientes estuvieran más cómodos en sus encuentros. Eran lugares bien situados, en barrios populares, que contaban con diferentes estancias para el disfrute de hombres y mujeres.

Las Perepatetikes eran las mujeres que trabajaban captando clientes en  la calle para luego llevarlos a estas casas de citas. Allí podían pasar directamente a las alcobas, aunque también había lugares de esparcimiento para tomar algo antes del sexo en sí. Existían igualmente salas con baños y termas, donde poder relajarse. En estos prostíbulos trabajaban tanto hombres como mujeres, aunque la mayor parte de la clientela era masculina. Si bien se podía “alquilar” a una prostituta durante un rato, o incluso una noche entera, tal y como se recoge en numerosas crónicas de la época, comprarlas estaba totalmente prohibido. Era algo curioso, ya que como decíamos, muchas de esas chicas eran esclavas que trabajaban a merced de un proxeneta. La diferencia era que ese ciudadano sí que podía permitirse el tener a una esclava sexual a su servicio y sacar ganancias de ella.

Un templo dedicado a Afrodita

primer-burdel-atenas-3

Solón fue uno de los gobernantes más respetados de su tiempo, y se le conoce también por ser uno de los Siete Grandes Sabios de Atenas. Tuvo que gobernar en un momento poco propicio, ya que la situación de la ciudad no era precisamente estable. La mayor parte de la riqueza se concentraba en unas pocas familias, de linaje noble o terratenientes, que disponían de grandes cantidades de terreno. Solón entendió que debía buscar la manera para equilibrar la balanza y lo hizo a través de diversos impuestos. Es así como tuvo la idea para crear el primer prostíbulo municipal y convertir aquello en un sistema que muchos copiarían posteriormente, al menos en Grecia.

Sabiendo que debía ser agradecido con el pueblo, devolvió parte de los ingresos de aquel prostíbulo a la ciudad en forma de templo. Y como no podía ser de otra manera, decidió erigir uno en recuerdo y adoración de Atenea, la diosa que no solo da nombre a la ciudad, sino que también se relaciona con la pasión, la lujuria y el placer sexual. El templo, actualmente en ruinas, se encuentra en la Acrópolis griega, muy cerca del famoso Partenón, y fue en su tiempo  uno de los más importantes de la ciudad. El saber que fue pagado gracias a los servicios de las prostitutas no deja de ser curioso, y reflejar la relación íntima que a veces había entre la prostitución y la religión en la Antigüedad.

© Copyright 2024 – Compartirpasion.com | Contacto | Aviso legal